Gabriel Justman, guía turístico en Jerusalén: "En Semana Santa en Jerusalén no se podía caminar por la calle con tantas procesiones y la gente que había, ahora está todo vacío"
Justman relata en 'Mediodía COPE' cómo es la 'rutina de emergencia' entre sirenas, ataques y el anhelo de una paz duradera en el país

GUIA TURISTICO EN JERUSALEN MEDIODIA COPE 30-03
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Una Semana Santa atípica y marcada por la guerra contra Irán. Por primera vez en siglos, la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén ha cerrado sus puertas y la tradicional procesión del Domingo de Ramos se ha cancelado.
La tensión escaló cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prohibió la entrada al patriarca latino, el cardenal Pizzaballa, una decisión que revirtió tras las críticas internacionales, permitiendo finalmente el acceso al templo.
En este contexto de máxima tensión, 'Mediodía COPE' ha conversado con Gabriel Justman, un guía turístico que vive en Haifa, al norte de Jerusalén. Justman ha relatado en primera persona la angustiosa situación que vive la población civil ante los continuos ataques.
Justo minutos antes de la entrevista, Justman salía del refugio tras un ataque combinado de misiles desde 'Irán' y de 'Hezbolá' desde el Líbano. "Recién acaban de liberarnos de los refugios", explicó, detallando que varias esquirlas de misiles cayeron cerca, una de ellas en una refinería de petróleo. "Esa fue la segunda alarma del día, ya tuvimos una a las 4 de la mañana también", ha añadido.
Una 'rutina de emergencia'
Cuando suenan las alarmas, "las instrucciones son encerrarnos cada uno dentro de su refugio". Allí, ha contado Gabriel Justman, no ven los misiles; "los escuchamos". "Nosotros escuchamos explosiones, que pueden ser o intercepción o misiles que caen en tierra", ha precisado.
La mayoría son interceptados, pero el peligro no acaba ahí, ya que deben permanecer diez minutos más en el refugio por si caen "las esquirlas, que la palabra suena como algo muy pequeño, pero a veces pueden ser caños de varios metros".
Pese a todo, la gente intenta seguir con su vida en lo que Justman define como una 'rutina de emergencia'. Aunque al principio la tendencia es quedarse en casa, "mucha gente tiene que salir a trabajar", como el personal de hospitales o supermercados, considerados esenciales.
El sistema educativo está totalmente suspendido y los niños reciben clases por Zoom, una dinámica heredada de la pandemia y asentada tras más de dos años de guerra.
Estamos dispuestos a que nos sigan cayendo misiles y a seguir corriendo de los refugios un tiempo más, pero que esta vez se termine"
Guía turístico
Él mismo ha vivido alarmas mientras hacía la compra. "En todos los lugares que están abiertos son marcados con carteles de refugios", explica. Cuando suena la sirena, "entras ahí adentro con toda la gente, los clientes y toda la gente que trabaja en el supermercado, hasta que te dejan salir, igual que en tu casa, y sigues con tus compras, como si nada hubiera pasado".
Un país a medio gas
Justman, padre de tres hijas, es un ejemplo del impacto del conflicto en la economía. "Yo era guía turístico", afirma, pero el sector lleva paralizado desde la pandemia y la posterior guerra. "La gran mayoría de los guías turísticos, desde hace 5 años, no trabajábamos como guías turísticos", ha lamentado. Ahora está "trabajando de maestro en una escuela".

Se ven personas cerca de un refugio de defensa civil en Jerusalén el 28 de febrero de 2026
El guía turístico ha recordado con nostalgia otras celebraciones de Pascua en Jerusalén, que contrastan con la desolación actual. "Yo me acuerdo que en Pascuas en Jerusalén no se podía caminar por las calles de tanta gente que había y de tantas ceremonias y procesiones". Ahora, ha lamentado, "está todo vacío. No solamente que no hay turistas, sino que tampoco te permiten ese tipo de procesiones".
Que esta guerra traiga un período largo de paz donde no tengamos misiles y bombas atómicas amenazándonos"
Guía turístico
Anhelo de una paz duradera
Ante la pregunta de cómo afrontan el futuro, Justman ha expresado un sentir generalizado en la población israelí: el deseo de que este conflicto sirva para algo definitivo. "Estamos dispuestos a seguir que nos sigan cayendo misiles y a seguir corriendo de los refugios un tiempo más, pero que esta vez se termine". El anhelo, ha dicho, es que "esta guerra traiga un período largo de paz donde no tengamos misiles y bombas atómicas amenazándonos".
Finalmente, Gabriel Justman ha querido subrayar que el impacto va más allá de los refugios. Ha explicado que el 'ejército de Israel no es un ejército profesional, es un ejército popular del pueblo', compuesto en gran parte por reservistas. "Hoy vos tenés a mucha gente de familia, padres de niños, dueños de negocios, que son llamados al ejército". Esto significa que "parte de la población civil deja de funcionar" y, con ello, "parte de las fábricas y de los lugares de trabajo", lo que provoca que 'parte del país se para, definitivamente'.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




