Hemos visto la piedra removida
Es la 'Firma de José Luis Restán' de este lunes 6 de abril

La Firma de José Luis Restán del lunes 6 de abril
Publicado el - Actualizado
2 min lectura2:03 min escucha
Fueron impresionantes las imágenes del Vía Crucis en torno al Coliseo de Roma, con el Papa León llevando la cruz a lo largo de las catorce estaciones. El Papa decidió no hablar, ni siquiera al final del recorrido.
En realidad, su propia figura con el rostro oculto tras el madero, caminando por el mismo lugar en el que los primeros mártires prefirieron seguir a Cristo antes que ceder al poder el emperador, pesaba más que cualquier discurso. Como si dijera, ante el desbarajuste del mundo, que el único poder real de la Iglesia es la cruz y el fruto que ha nacido de ella.
A cuatro mil kilómetros de allí, en la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, el cardenal Pizzaballa, rodeado de apenas una veintena de cristianos, pronunció su homilía en la Vigilia Pascual: “ninguna tierra está eternamente en disputa, ninguna herida es eternamente incurable, ningún recuerdo está eternamente cautivo del odio”, dijo el Patriarca latino de Jerusalén. “No porque sea fácil, subrayó haciendo eco a la experiencia actual de los cristianos en Tierra Santa, sino porque el rumbo de la historia ha cambiado, ya no caminamos hacia la muerte: desde esta tumba, la muerte queda atrás, e incluso cuando la guerra parece decirnos lo contrario, somos nosotros quienes hemos visto la piedra removida”.
Al escuchar esta afirmación, he pensado que esa es la certeza, audaz pero también llena de realismo, de cualquier cristiano en cualquier lugar de la tierra: “nosotros hemos visto la piedra removida”. Porque si, de una forma o de otra, no la hemos visto removida en nuestra propia experiencia vital, el anuncio de la Pascua se parecería a unos fuegos artificiales. Lo dijo ayer el Papa: en cada muerte que experimentamos se abre un resquicio de resurrección.
Por eso hay madres que mantienen esperanza, padres que trabajan, niños que juegan y ancianos que rezan. Hay muchos que eligen construir, amar y perdonar. Este es el fruto invencible de la Resurrección de Cristo que ningún poder ni circunstancia podrá nunca destruir. Feliz Pascua para todos.



