Pepe López, vecino de Almadraba de Monteleva (Almería): "Me siento como un ciudadano fantasma"
Su calle no tiene nombre oficial por lo que no puede recibir paquetes o llamar a una ambulancia o a los bomberos

Pepe López explica el problema que supone que su calle no esté reconocida por el ayuntamiento
Madrid - Publicado el
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Dar la dirección de casa es un acto cotidiano para la mayoría, pero para Pepe López es el inicio de una pesadilla que dura ya 23 años. Este vecino de la Almadraba de Monteleva, en Almería, vive en una calle que, a efectos prácticos y administrativos, no existe. No tiene nombre oficial, lo que le sume en un malestar continuo y una total indefensión tecnológica.
Una odisea para las tareas más cotidianas
Recibir una carta, un paquete de Amazon o simplemente indicar a un fontanero dónde debe acudir se convierte en una misión imposible. "Necesito decir la calle donde vivo, y no está registrada, no existe", lamenta Pepe. Esta situación le ha obligado a buscar soluciones improvisadas, como utilizar un bar cercano como oficina improvisada para recibir su correspondencia y paquetería.

Repartidor con paquetes
Allí tiene que esperar pacientemente la llegada de la cartera o del repartidor. Gracias a la buena voluntad de una trabajadora de Correos, algunas notificaciones le llegan. La cartera, Inmaculada, se ha comprometido personalmente a buscarlo por el pueblo para entregarle ciertas cartas, aunque su protocolo oficial le obligaría a devolverlas con un sello que reza: calle sin nombre.
La ironía es que no todas las cartas se pierden por el camino. "Es curioso, muy curioso", explica Pepe, "las cartas de Hacienda me las trae". Las multas y notificaciones de la administración tributaria sí encuentran su destino, un hecho que agudiza la sensación de indefensión. Mientras tanto, para el censo electoral o cualquier otra gestión, la burocracia se topa con un muro: la calle es desconocida.
Un incendio que casi acaba en tragedia
Pero la falta de un nombre en el callejero va más allá de las molestias diarias; se ha convertido en un grave riesgo para su seguridad. El episodio más dramático ocurrió cuando se declaró un incendio en el interior de su hogar. Al llamar a los bomberos, se encontró con una respuesta demoledora al otro lado del teléfono: la dirección que proporcionaba, "Avenida Mirador", no aparecía en sus sistemas. "Eso no existe, eso no sale", le repetían.

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La desesperación se apoderó de él mientras el humo negro inundaba su casa. "Que sí existe, digo, que se me quema la casa", suplicaba sin éxito. Ante la tardanza de los servicios de emergencia, y con la ayuda de los vecinos que le proporcionaron extintores, tuvo que entrar él mismo en la vivienda en llamas para apagar el fuego, inhalando una gran cantidad de humo.
Fue una decisión arriesgada que no tendría que haber tomado, pero se sintió completamente desamparado. "Me siento como un ciudadano fantasma", confiesa. Cuando los bomberos llegaron, solo pudieron constatar el problema de fondo: "Chiquillo, que no tienes calle".
Una 'zona fantasma' ante la inacción municipal
La calle en cuestión es una avenida de casi 200 metros formada por tres bloques de apartamentos con vistas a las Salinas del humedal de Cabo de Gata. La promotora que construyó los edificios la bautizó como "Avenida Mirador", pero el Ayuntamiento nunca oficializó el nombre. Según Pepe, la solución sería un mero trámite administrativo que podrían aprobar en cinco minutos.

Un hombre firma un formulario para el pago de un impuesto
No es el único vecino afectado. Aunque de forma permanente solo viven dos familias, el resto de viviendas se ocupan durante la temporada de verano. Y los problemas se acumulan. La barriada carece de red de saneamiento y alcantarillado, y sufre inundaciones constantes. "Hay viviendas que se han inundado 9 veces en menos de 10 años", denuncia Pepe.
A pesar de vivir en esta "zona fantasma", los vecinos cumplen religiosamente con sus obligaciones tributarias, pagando el IBI y el resto de impuestos. Viven en un limbo geográfico, reconocidos para pagar pero invisibles para recibir servicios básicos. Una lucha por algo tan fundamental como el derecho a tener un nombre, a existir para la administración y a vivir con tranquilidad.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



