Nacho Abad, periodista y criminólogo: “Cuando Salma consigue escapar tras dos años secuestrada, tenía solo 1 euro, cogió un bus y fue a casa de Juan, un hombre con el que estuvo viviendo antes”
El experto explica en 'La Tarde' la peripecia de Salma, que estuvo dos años en una casa de Murcia secuestrada, violada y torturada

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Las afueras de Murcia, un chalé de solo una planta y un ambiente paradisíaco. Pocos saben que, realmente, lo que se perpetra ahí convierte en ese bonito lugar en una auténtica casa de los horrores. Ahí vive secuestrada Salma, que es sistemáticamente violada y torturada.
Vive así, completamente rota, durante unos dos años, hasta que consigue escapar. El modo de hacerlo es escalofriante y heroico a la vez, porque consigue una hazaña con la que siempre había soñado, estando casi sin fuerzas. Mientras su captor está durmiendo, aprovecha que se ha dejado una escalera olvidada junto al alto muro.
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Sale, corre, y nunca más vuelve. Va a un centro de salud y, el resto, es historia. Porque su captor es detenido mientras se investigan los hechos. Pero, ¿cómo consiguió huir? ¿Cuál fue su peripecia hasta conseguir despertar de su pesadilla?
Esto es lo que cuenta Nacho Abad, periodista y criminólogo, en 'La Tarde', que analiza uno de los casos más cruentos que hemos escuchado en lo que llevamos de año. Víctima de una paliza, Salma había conseguido salir sin mirar atrás, pero no tenía dinero ni medios para huir. Aquí comenzó su aventura.
Solo 1 euro y a casa de Juan
Entendemos que, presa de la adrenalina, Salma vio una única oportunidad para salir adelante y huir, y la tomó. Sin embargo, lo hizo sin premeditación, porque salió de casa con poco más de un euro. No sabía a dónde ir, pero tenía que refugiarse y encontrar un lugar en el que estar segura. Pero eso implicaría coger un autobús.
“Ella estaba sangrando abundantemente en la cabeza y él se va a dormir y la deja sangrando en la cabeza. Y él habitualmente le pegaba. Ese día él se va a dormir, ella no aguanta más y coge una escalera y una especie de caja. Apoya la escalera en la caja porque la la reja es altísima y consigue escalar y llega a la cima de la verja de pinchos y luego pega un salto y salta al otro lado” comienza contando Nacho Abad.
“Coge un autobús, se pone una capucha en la cabeza porque está sangrando abundantemente y no quiere que nadie se fije ni nadie le diga nada porque tenía un destino claro. Entonces ella llevaba poco más de 1 € y consigue coger un autobús hasta unos 6 km de distancia y va buscando la casa de Juan” matizaba el periodista y criminólogo.

Coche de Policía Nacional
Así pues, fue directa a la casa de este tal Juan, al que conocía desde hacía años. Sin saber si estaba ahí o no, decidió llamar al timbre. “Juan es un hombre al que conoció en la época del covid con el que estuvo viviendo por entonces. Le saca 30 años Juan a ella y él estaba viudo, solo y y la había conocido y ella se había quedado sin trabajo. Tenía que abandonar la casa y la cogió durante unos años en en su casa, eh, y convivieron juntos. Ella él le ayudaba y ella convivía con él y ella volvió a encontrar trabajo y se fue a vivir con una compañera de piso y en un determinado momento decidió que se iba a Barcelona” decía Nacho Abad.
Juan le dio cobijo durante unos días y la llevó al centro de salud, donde todo cambiaría por completo.
Aquí es donde la historia de Salma cambió por completo, porque le ofrecieron un trabajo en Barcelona. Lo que no sabía es que esa oferta era falsa y aquello iba a ser su perdición.
Una oferta falsa que acabó en secuestro
A Salma le ofrecieron una oferta de trabajo en Barcelona, pero aquello nunca llegó a pasar. “Este hombre la llevó a casa prometiéndole que de allí la llevaban a Barcelona y que en Barcelona tenía un trabajo fabuloso esperándola. Cuando entró en casa no volvió a salir” contaba Nacho Abad.
Alberto, el presunto captor, detenido, la retuvo durante dos años sometiéndola a torturas y violencia sexual. Estaba tan mal, que Juan, quien la acogió durante días, no la reconoció.

Unidad móvil de documentación en la Comisaría de Policía Nacional
“Van al centro de salud y claro, le tienen que poner cuatro grapas en la cabeza de la sangre de la brecha que tenía que le había hecho presuntamente Alberto. Y cuando los médicos vieron lo que había en ese cuerpo, que no había 1 cm de piel sin un hematoma de las palizas constantes, llamaron a la policía. Tenía tres puñaladas en el la tripa en el estómago. Tres puñaladas que ella misma ha contado que se las curó él después de dárselas” confesaba.
“La apuñaló en tres ocasiones. Llega la policía, le preguntan a ella, ella cuenta todo lo que pasa y van a por Alberto y lo detienen. Alberto dice que todo es mentira y se ha propagado por ahí el bulo de que los dos eran pareja. Ella es una mujer que va a una casa pensando que la van a llevar con un trabajo a Barcelona” contaba con tristeza Nacho Abad.




