El deseo de Esperanza Bazán, costalera, para su hija: "Que no tenga tantas piedras en el camino como yo me he tenido que encontrar"
En España hay 400 costaleras por miles de hombres en las más de 8.000 cofradías. Esperanza tiene 20 años de experiencia, pero no lo puede hacer en su Sevilla. Por ello, dos psicólogos analizan en 'La Linterna', la realidad de las mujeres costaleras esta Semana Santa

Entrevista con la costalera Esperanza Bazán
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A pocos días de salir con la Virgen de la Sangre en Gerena, la sevillana Esperanza Bazán desgrana su experiencia de más de 20 años como costalera. Una vocación que le obliga a desplazarse a otras provincias como Córdoba o Granada, donde las cuadrillas de mujeres están más normalizadas que en su propia tierra. Inspirada por la tradición familiar y la figura de su hermano, Bazán relata cómo se inició en el mundo del costal, un camino que espera sea más fácil para las futuras generaciones, incluida su propia hija.
El peso real: más allá de los kilos
Cargar un paso a costal, como explica Bazán, consiste en soportar el peso sobre la cerviz con la única ayuda de un costal. Aunque sabe que carga más de 30 kilos, a veces el doble, insiste en que el esfuerzo no se mide solo en el peso de la imagen. Factores como la meteorología, el tipo de calle, la duración del recorrido o la propia cohesión y "el sentido de cómo van de enchufada la gente abajo" son determinantes en la dureza del trabajo.
¿Por qué no hay más costaleras?
Rafael Moreno, doctor en Psicología y coautor del libro 'Costaleras', aborda una de las grandes cuestiones: la limitada presencia de mujeres bajo los pasos. Su respuesta es contundente: "Donde no hay es porque no las dejan". A pesar de ello, el estudio revela que ya existen más de 400 pasos con costaleras en España, con Andalucía occidental como zona pionera.
Donde no hay es porque no las dejan"
Fuerza física y mental bajo el paso
María Jesús Cala, doctora en Psicología y coautora del libro, desmiente los prejuicios sobre la capacidad de las mujeres. Sostiene que, al igual que los hombres, no todas pueden serlo, pero quienes han trabajado con ellas confirman que "son magníficas costaleras que tienen fuerza física y técnica, siempre que se les haya permitido el poder adquirirla". Estas ideas preconcebidas, a menudo de personas sin experiencia directa con cuadrillas femeninas, quedan desmontadas por la realidad.
Moreno añade que el éxito bajo un paso depende de una tríada: condición física, capacitación técnica y resistencia psicológica. Destaca la "considerable y enorme capacidad psicológica de superar los momentos difíciles a base de echarle carácter y coraje" que se atribuye a las mujeres. A todo ello se suma el poder de la música, que como afirma Bazán, "anima y amansa a todas las fieras", y la fe, que para muchas es un pilar fundamental.
El deseo final de Esperanza Bazán se centra en su hija Eva, de 17 meses. No sabe si querrá ser costalera, pero tiene un anhelo claro si decide serlo: "Que no tenga tantas piedras en el camino como yo me he tenido que encontrar". Un deseo para que en su Sevilla natal no la "juzguen antes de verla actuar".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




