El bar de carretera que desvela el secreto de sus torreznos: la ciencia estudia sus beneficios
Este local de Algora vende 100.000 raciones al año de un torrezno único mientras una investigación científica revela ahora sus inesperados beneficios para la salud

Conocemos la historia de un local de Algora que vende cien mil raciones de torrezno al año
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Existe un lugar de peregrinación para los amantes de los torreznos de Soria que, curiosamente, no está en Soria, sino en la provincia de Guadalajara. Se trata del restaurante del área de servicio 112, en la autovía A-2 a su paso por Algora, donde el año pasado se vendieron 100.000 raciones de este plato. Su fama ha llegado tan lejos que incluso atrae a clientes desde Miami.
El secreto está en el horno
Verónica Esteban, ayudante de cocina y responsable de redes sociales del local, ha desvelado la clave de su éxito. El secreto, según explica, es "mucho amor, mucho cariño, y que lo hacemos al horno". A diferencia de la fritura tradicional, este método utiliza la propia grasa de la panceta, lo que potencia su sabor y los hace menos grasientos. La calidad de la materia prima, procedente de "La Despensa", es también fundamental para el resultado final.
La popularidad del restaurante se ha disparado gracias a las redes sociales, impulsada por la visita de influencers como Víctor Prowse. Esto ha provocado que lleguen visitantes de toda España e incluso del extranjero a propósito para probar sus torreznos. "Nos había visto desde Miami en las redes sociales y pararon a posta", cuenta Verónica sobre una reciente visita.
Un aliado para la salud
Paralelamente a su éxito gastronómico, un estudio científico ha puesto el foco en las propiedades de este producto. Una investigación del campus de Soria de la Universidad de Valladolid partió de una pregunta clave: "Si el torrezno es tan malo, ¿por qué viven tanto nuestros abuelos si esto fuera así?". En Soria, una de las provincias con mayor esperanza de vida de España, el torrezno ha sido un alimento tradicional durante generaciones.
El estudio, coordinado por la doctora Patricia Romero, se realizó con una comunidad de religiosas dividida en dos grupos. Uno consumió torreznos dentro de su dieta habitual, mientras que el otro los acompañó con verduras ricas en fibra. Los resultados, publicados en la revista 'Food Science and Nutrition', han sido sorprendentes.
Patricia Romero confirma que "ningún grupo aumentó el peso" y, además, "se disminuyó el perímetro de cintura en los dos grupos". Sin embargo, la investigadora matiza que en el grupo que combinó el torrezno con fibra, "esa reducción de cintura se mantuvo en el tiempo y, además, fue un poquito mayor".
Esa reducción de cintura se mantuvo en el tiempo y, además, fue un poquito mayor"
Coordinadora estudio torreznos Universidad de Valladolid
Desde el restaurante Área 112, que permanece abierto 24 horas con una plantilla de una treintena de personas, reciben la noticia "flipando". Verónica Esteban recuerda que algo similar ocurrió con los huevos fritos y señala que cada vez más deportistas valoran la proteína del torrezno como beneficiosa.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



