TIEMPO DE JUEGO
Heri Frade reacciona a los cánticos contra musulmanes durante el España-Egipto: "Mientras quede uno solo en los estadios sigue quedando trabajo por hacer"
El periodista de 'Tiempo de Juego' analiza los recientes insultos en un partido y recuerda cómo era el ambiente en los estadios en los años 80 y 90

El conductor de Tiempo de Juego pide no relajarse ante este tipo de incidentes en el fútbol
Publicado el
2 min lectura2:02 min escucha
Los recientes gritos de 'musulmán el que no bote' escuchados en el RCDE Stadium durante el amistoso entre España y Egipto han reabierto el debate sobre el comportamiento de ciertos aficionados. Durante el programa Tiempo de Juego, se ha analizado la dificultad de señalar a los culpables, a quienes se ha calificado como "oportunistas" que buscan "crucificar a un colectivo", como ha señalado Santi Cañizares. La discusión ha puesto de manifiesto la frustración y el problema de que, aunque sean pocos, "nos representan a todos".
La autocrítica de Heri Frade
En este contexto, el periodista Heri Frade ha ofrecido una personal y dura reflexión. Frade ha recordado su propio comportamiento en los estadios durante su juventud en los años 90, admitiendo que actuaba por imitación. "Yo hacía lo que veía que se hacía alrededor, en teoría, para desequilibrar a un rival", ha confesado, antes de añadir con autocrítica: "Me reviso a mí mismo y digo, joder, qué barbaridad".
Un salto atrás tras años de mejora
El análisis en 'Tiempo de Juego' ha coincidido en que, pese a todo, se ha mejorado mucho con el tiempo. Varios colaboradores han recordado la extrema violencia de los años 80 y 90, con cargas policiales a caballo en finales de Copa en el Bernabéu y comportamientos generalizados de "racismo, xenofobia, de todo tipo", por lo que se ha afirmado que "empeorar era imposible". Este precedente hace que los nuevos incidentes se perciban como "un salto atrás absurdo".
A pesar de la mejoría general, la conclusión es unánime: no se puede bajar la guardia. Pedro Martín, más visceral en su juicio, ha lamentado que muchos de los que gritan son "unos cernícalos" que seguramente "no saben ni lo que están diciendo", pero el daño que provocan es real. Como se ha sentenciado en la tertulia, la lucha contra estas actitudes debe continuar: "Mientras quede uno, hay camino que hacer".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.