Alberto Nahum, profesor: "Nos gusta sentir que esa gente a la que admiramos o a la que seguimos son tan humanos como nosotros"
Desde Melania Trump a los Beckham, cada vez más personalidades usan este formato para gestionar su marca, conectar con el público y mostrar su lado más humano

Madrid - Publicado el
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El reciente estreno del documental sobre Melania Trump, Melania, ha vuelto a poner de manifiesto el creciente interés del público y del mundo del entretenimiento por la vida privada de los famosos. Aunque en España ha tenido una repercusión modesta, la cinta ha sido la tercera más vista en Estados Unidos, demostrando la fuerza de un formato que ahonda en el día a día de las grandes personalidades para mostrar su cara más desconocida.
Este auge de las docuseries sobre famosos no es casual, sino que responde a una "conjunción de varios factores", según explica Alberto Nahum, profesor de comunicación audiovisual en la Universidad de Navarra. Por un lado, apela a la tendencia histórica de querer asomarse a vidas ajenas, algo que la prensa del corazón ha explotado desde siempre. Por otro, "todo el ecosistema de redes sociales en el que nos movemos ha favorecido una especie de cultura de exposición de la intimidad", señala el experto.
Una estrategia bidireccional
El interés en estos formatos funciona en dos direcciones. Como espectadores, "nos gusta sentir que esa gente a la que admiramos o a la que seguimos son tan humanos como nosotros", explica Nahum. No es una coincidencia que estas producciones los muestren en entornos domésticos y situaciones cotidianas.
Al mismo tiempo, los propios famosos buscan bajar de su pedestal y decirle al público: "que mi vida es también como la vuestra, que yo también sufro, que yo también tengo malos momentos". Se trata de una estrategia consciente para construir una imagen pública más cercana y empática, lejos de la percepción de vidas perfectas e inalcanzables.
Más allá de la rentabilidad inmediata, el objetivo principal es la gestión de la imagen de marca. Para una celebridad, una docuserie es una herramienta de comunicación muy potente. "Permite un nivel de producción mayor" que el contenido efímero de las redes sociales y les da la oportunidad de "controlar parte de su imagen de marca en formatos mucho más extendidos y, probablemente, mucho más profesionales", analiza el profesor.
Pueden controlar parte de su imagen de marca en formatos mucho más extendidos y, probablemente, mucho más profesionales"
Profesor de Comunicación Audiovisuales
Deportistas y ‘socialités’: a cada público, su historia
En España, el fenómeno ha adquirido un matiz particular. El periodista Carlos Márquez destaca cómo muchas de las docuseries más exitosas están protagonizadas por "mujeres famosas con alto poder adquisitivo", como es el caso de Georgina Rodríguez, Tamara Falcó o Dulceida. Esto plantea la pregunta de si interesa más la vida privada de las mujeres célebres.
Sin embargo, no solo ellas protagonizan estos formatos. El interés por las intimidades de los deportistas masculinos también es evidente, con documentales sobre figuras como Fernando Alonso, Sergio Ramos, Iker Casillas o, más recientemente, Luis Enrique. La diferencia, apunta el análisis, radica en el enfoque que se le da a cada perfil.

Luis Enrique en un partido de Champions
Mientras que en los documentales de deportistas el eje suele ser su carrera y sus logros, en los de ellas "buscamos más la privacidad, esa vida íntima", y cómo se desenvuelven en su día a día. Para Nahum, esto no responde a una cuestión de género en la producción, sino de mercado. Se trata de una decisión estratégica: "el perfil que, por ejemplo, consume fútbol en España es abrumadoramente masculino", mientras que ciertas ‘influencers’ se dirigen a un público femenino con otros intereses. Al final, el contenido se adapta al público objetivo para maximizar el impacto.
El atractivo de ver las ‘costuras’ de los famosos
Uno de los grandes atractivos de estas producciones es la promesa de autenticidad y la posibilidad de "ver las costuras de los famosos", como se ha visto en la exitosa serie de David y Victoria Beckham. La producción narra el ascenso del futbolista desde sus orígenes humildes, un relato que choca con el pasado de su esposa.
Una de las escenas más comentadas muestra a David Beckham interrumpiendo a Victoria cuando esta afirma venir de una familia de "clase trabajadora". Tras la insistencia de su marido, ella acaba admitiendo con naturalidad: "Vale, en los 80 mi padre tenía un Rolls-Royce". Este tipo de momentos son los que enganchan a la audiencia, ya que revelan una faceta más real y, en ocasiones, contradictoria de sus ídolos, humanizándolos y generando una narrativa mucho más potente.
En definitiva, las docuseries se han consolidado como una sofisticada herramienta para suavizar o potenciar una imagen pública, como podría buscar Melania Trump con su documental, o simplemente para conectar con un público que demanda cercanía. Son un formato en el que todos ganan: las plataformas consiguen contenido de gran tirón y los famosos tienen la oportunidad de moldear su propio relato a gran escala.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




