La foto: "La mujer enredaba en casa, mirando la lluvia aunque no llovía"
Escucha la foto del día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que hoy me ha llamado la atención la he encontrado trasteando en internet y es de Diana Markosian, una rusa que se afincó hace unos años en Estados Unidos. La imagen es de un paisaje desértico. El cielo en el horizonte de un azul claro que se va a oscureciendo en lo alto. Cielo calmo, tan tranquilo como un Imperio en paz, sin vientos y agitaciones. Solo algunos hilos de algodón ligerísimos, muy livianos. Bajo ese cielo unas colinas pardas, colinas lejanas, Más cerca un desierto plano de arena rubia. Desierto sin dunas y sin camellos. Sobre el albero pálido se extiende una alfombra roja ancha, una alfombra como la de las bodas, como la de los estrenos de cine cuando llegan las estrellas. Y al final de la alfombra una madre vestida de blanco, con una falda de volantes, agarrando con una mano a un niño y con la otra a una niña. Están los tres al borde de la alfombra esperando una inminente llegada. La mujer enredaba en casa, mirando la lluvia aunque no llovía. Estaba la mujer en casa, con la memoria plagada de las devastaciones inclementes que el tiempo le había dejado como compañeras, pero no conseguía darse tregua en su soñar lo imposible. Le decían a la madre de la foto las vecinas que había que contentarse con lo que tenía, olvidarse, que ser sabio es apagar el fuego del deseo y conseguir olvidarlo. Pero ella seguía mirando la lluvia aunque no lloviera. Y se cogió a los niños, extendió la alfombra y ahora espera, en medio del desierto, bajo un cielo tan tranquilo como un camposanto, que alguien llegue.



