"Durante Artemis II, los astronautas han vivido el experimento Avatar con unos chips con células de médula ósea, de manera que es como si tuviéramos una copia de cada uno"
La misión Artemis II, que prepara el regreso a la Luna, ha estudiado por primera vez los efectos del espacio profundo en el cuerpo humano con experimentos pioneros

Fernando de Haro analiza con Ignacio López Goñi, microbiólogo de la Universidad de Navarra, el valor científico de la misión Artemis II
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Los cuatro astronautas de la misión Artemis II ya han regresado a la Tierra sanos y salvos tras completar con éxito un viaje histórico. En el programa 'La Mañana Fin de Semana' de COPE, Fernando de Haro ha analizado con Ignacio López Goñi, microbiólogo de la Universidad de Navarra, el valor científico de esta expedición que prepara los futuros viajes a la Luna.
Experimentos en el espacio profundo
López Goñi ha subrayado la importancia de esta misión, que ha llevado a los humanos al punto más distante de la Tierra, a más de 400.000 kilómetros. A diferencia de los experimentos en la Estación Espacial Internacional, situada a solo 400 kilómetros, Artemis II ha permitido por primera vez realizar estudios en el espacio profundo, fuera del paraguas protector de la atmósfera y el campo magnético terrestre.
En este entorno, dos factores son clave: la ingravidez y la radiación cósmica. "No tienes la protección de la atmósfera terrestre ni del campo magnético que nos protege", explica el experto. Estos factores afectan a la física y la química, pero también tienen un gran impacto en la biología humana, provocando pérdida de masa ósea, atrofia muscular o cambios en el sistema inmune.
Evidentemente nuestra evolución no nos ha llevado a vivir en el espacio"

Imagen de la Tierra tomada desde la nave Orion durante la misión Artemis II
El objetivo ahora es "entender cómo se adapta nuestro propio cuerpo" a estas condiciones extremas. Como recuerda López Goñi, "evidentemente nuestra evolución no nos ha llevado a a vivir en el espacio", lo que supone una lección de humildad y un reto científico mayúsculo. La participación de una mujer en la tripulación también aportará datos cruciales sobre cómo la fisiología femenina responde al entorno espacial.
El 'avatar' de los astronautas
Uno de los experimentos más novedosos y curiosos de la misión ha sido el denominado proyecto 'Avatar'. Se trata de una tecnología pionera conocida como órgano en un chip, que utiliza dispositivos del tamaño de una memoria USB con células de la médula ósea de cada uno de los cuatro astronautas.
Es como si tuviéramos una copia o un avatar de cada uno de los astronautas"

Fotografía cedida con la NASA donde aparece el piloto de la misión Artemis II, el astronauta Victor Glover (i), y la especialista de misión, la astronauta Christina Koch (d), saludando desde un helicóptero MH-60 Seahawk de la Armada estadounidense tras salir de la nave espacial Orion este viernes, en el océano Pacífico, frente a la costa de California (Estados Unidos)
La finalidad es tener una réplica biológica de la tripulación para estudiar cómo el viaje espacial afecta a sus genes. Según el microbiólogo, es como si tuviéramos "una copia o un avatar de cada uno de los astronautas" para analizar en detalle las alteraciones genéticas sin ser invasivos. Estos datos serán fundamentales para mejorar la protección de los futuros exploradores.
Con el análisis de todos los datos recogidos en Artemis II, la comunidad científica se prepara para las siguientes fases, que incluyen el alunizaje de la misión Artemis III y el posible establecimiento de una base lunar. Entender la geología lunar, como las diferencias de su cara oculta, y la adaptación humana son los dos grandes pilares para el futuro de la exploración espacial.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



