La lección de humildad de Artemis II y que nos recuerda nuestra condición humana
Los astronautas de la nave Orión han viajado más lejos que nadie, pero un problema con el retrete se convirtió en el mayor desafío de la misión espacial

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Los cuatro astronautas de la nave Orión han hecho historia. No solo han contemplado la cara oculta de la Luna, sino que se han convertido en los seres humanos que más lejos han estado de la Tierra. Sin embargo, en medio de esta hazaña cósmica, un problema inesperado y completamente terrenal acaparó todo el protagonismo: una avería en el retrete. Así lo ha analizado el escritor Jacobo Bergareche en la sección ‘Traficantes de Palabras’ del programa ‘Herrera en COPE’, conducido por Jorge Bustos.
Un problema terrenal en el cosmos
Jacobo Bergareche ha explicado que, aunque los astronautas de la misión Artemis II ya han emprendido su regreso a la Tierra, el mayor desafío técnico no fue el viaje en sí. "En este impulso nuestro de jugar a ser dioses voladores capaces de recorrer el cosmos, el gran problema técnico que se encontraron fue que se averió el retrete", ha señalado. Este inconveniente retrasó el despegue, pero el equipo decidió "partir hacia lo desconocido, asumiendo el riesgo de un váter roto".
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Vuelta de la nave Orión, por Jacobo Bergareche | Traficantes de Palabras
Durante las primeras horas, la principal amenaza no fue un peligro espacial, sino uno mucho más humano. Bergareche lo ha expresado de forma clara: "Durante unas horas, el mayor riesgo de la misión no fue la radiación ni perderse en el infinito, era algo mucho más terrenal, no tener dónde hacer sus necesidades". Aunque "una deposición en gravedad 0 no pone en peligro la vida, pero sí la dignidad", fue la única mujer de la tripulación la que finalmente consiguió arreglar el baño.
La gran lección de la misión
El escritor ha destacado que, aunque "perseguimos ser criaturas que se someten cada día a su momento de humildad", todos estamos "hechos de lo mismo y dependemos de lo más básico". Para Bergareche, este incidente se convierte en la enseñanza más profunda de toda la misión espacial, una que nos recuerda nuestras limitaciones y nuestra esencia.

Imágenes de la nave espacial Orión en su despegue hacia la Luna
En su intervención, ha concluido que el episodio del retrete resume a la perfección la dualidad de la existencia humana. "Este incidente contiene quizás la lección más clara de esta gesta: por muy lejos que queramos llegar, hay algo de lo que no podemos escapar, nuestra propia condición humana". Un recordatorio de que, incluso en la inmensidad del espacio, seguimos siendo vulnerables y dependientes de las necesidades más fundamentales.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



