Una familia de A Coruña lleva más de 15 años recibiendo en su casa a niños de África Occidental muy enfermos del corazón: "Es como si tuviéramos un hijo"
Gracias al programa 'Viaje hacia la Vida' de la ONG Tierra de Hombres, Carmen y Belisario han acogido ya a 22 pequeños que han sido operados en el Hospital Teresa Herrera

Expósito y Paloma Serrano cuentan una historia solidaria de acogida de niños enfermos del corazón en La Coruña
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El programa 'La Linterna' de COPE ha puesto el foco en una historia de inmensa solidaridad protagonizada por una familia de A Coruña que lleva más de quince años abriendo su hogar a niños de África Occidental con graves enfermedades del corazón. Carmen y Belisario, junto a sus hijos Usía y Joel, han acogido desde 2008 a 22 pequeños procedentes de países como Togo, Benín, Malí, Senegal y Níger, donde no existen los medios para operar sus complejas cardiopatías. Esta labor es posible gracias al programa Viaje hacia la Vida de la ONG Tierra de Hombres, que permite que los niños sean intervenidos en el Hospital Teresa Herrera de A Coruña.
Un reportaje que lo cambió todo
El camino de esta familia comenzó de una forma inesperada. Carmen, abogada de profesión, relató en el programa de Expósito cómo un artículo en la prensa local fue el detonante. "Fue a raíz de un reportaje que yo vi en, creo que en La Voz de Galicia, de la ONG, y entonces, a raíz de eso, me puse en contacto con Tierra de Hombres", explica. Su implicación fue gradual: "simplemente empecé como voluntaria del hospital y después ya nos decidimos a ser familia de acogida y así lo hicimos".
Una logística familiar de equipo
La organización diaria no ha sido sencilla, pero la afrontan con una admirable coordinación. Carmen, como abogada independiente, y Belisario, inspector de trabajo con tardes libres, compaginan sus empleos con las visitas al médico, el colegio y el hospital. "Vamos solucionando día a día, quiero decir, compaginando trabajo cuando podemos con el cuidado de los niños, como si tuviéramos un hijo que estuviera enfermo, o sea, con naturalidad", afirma Belisario. Cuentan con la ayuda de compañeras de Carmen, que cuidan de los pequeños cuando ella tiene un juicio.

Una familia que trabaja con la ONG Tierra de Hombres
La barrera del idioma o las diferencias culturales no son un problema. "Contra lo que puede parecer así desde fuera, la adaptación es bastante natural. Los tratamos con muy pocos nervios, con bastante naturalidad desde el principio", detalla Belisario. Asegura que esa tranquilidad se la transmiten a los niños, que "enseguida entienden lo básico" y "se empiezan a sentir más tranquilos" al verse arropados en un entorno seguro.
La increíble transformación tras la operación
El cambio que experimentan los niños es, según la familia, la mayor recompensa. Muchos llegan en un estado de salud muy precario, débiles y con una capacidad de movimiento muy limitada. "Llegan sin casi moverse, con dificultades para respirar, teniendo que estar todo el día en el sofá o sentados o acostados", describe Carmen. Sin embargo, la transformación tras pasar por el quirófano es radical: "luego, cuando están operados, ya corren, saltan, quiere decir, es un cambio total".
Sentimos que hacemos lo que debemos, porque lo hacemos con una razón de de justicia"
Uno de los casos más recientes fue el de Yousra, una niña de 4 años que padecía una tetralogía de Fallot, una enfermedad congénita que impide una correcta oxigenación de la sangre. La pequeña, que estuvo con ellos entre octubre y diciembre del pasado año, es un ejemplo más de las vidas que este programa ayuda a cambiar.

Uno de los niños africanos que llegan a España con la ONG Tierra de Hombres
Para Belisario, que nunca se había planteado ser familia de acogida, la motivación va más allá de un simple gesto. "Sentimos que cumplimos un deber moral, de solidaridad con otras personas que están en peor situación con nosotros, sentimos que hacemos lo que debemos, porque lo hacemos con una razón de justicia, no es por entretenernos ni nada", confiesa.
Es como si tuviéramos un hijo"
Gracias a esta iniciativa, en el Hospital Teresa Herrera ya han sido operados 124 niños con patologías muy complejas que, en muchos casos, no les habrían permitido llegar a la adolescencia. Por ello, Carmen lanza un mensaje a la sociedad, recordando que el sistema necesita más apoyo, de forma similar a como sucede con otras iniciativas que buscan familias de acogida para niños saharauis en Burgos o en Guadalajara. "Animaríamos a otras familias a que, por lo menos, lo intenten", insiste, porque como demuestran los programas de acogida en Cantabria, "cuantas más haya, pues más niños podrán venir a recuperarse".
Carmen y Belisario no se consideran héroes. Simplemente, hacen lo que sienten que es justo y aseguran que, mientras puedan, seguirán abriendo las puertas de su casa. Un hogar que para 22 niños ha sido mucho más que un lugar de paso: el punto de partida de una nueva vida.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



