Rebeca Argudo: "Fantaseo con 12 horas de 'buenos deseos' reales, como decirle a tu amiga que deseas que este año adelgace, que falta le hace"
La periodista reflexiona en el comienzo de 2026 sobre la hipocresía de los propósitos de año nuevo y fantasea con un día de sinceridad total

Madrid - Publicado el
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Con la llegada del nuevo año, muchas personas aprovechan para elaborar una lista de propósitos, aunque según ha comentado Sergio Barbosa en el programa 'Herrera en COPE', solo uno de cada diez los cumple. Sobre esta idea, los buenos deseos y su cara oculta, ha hablado la periodista Rebeca Argudo en la sección 'Traficantes de Palabras' de este primer viernes de 2026.
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Buenos deseos, por Rebeca Argudo | Traficantes de Palabras
El sainete del buen rollo
La colaboradora ha comenzado su intervención asegurando que todo año nuevo que se precie arranca con una "retahíla de buenos deseos, salud, dinero, amor y mejores propósitos". Sin embargo, para Argudo, esta costumbre no es más que "un simulacro brutalista de cordialidad, un sainete del buen rollo".
Para ilustrar su idea, la periodista ha fantaseado con una especie de ‘Purga’ de Año Nuevo, en alusión a la película, donde durante 12 horas todos los crímenes son legales. En su versión, se trataría de un día en el que "todos expresamos nuestros deseos y propósitos reales, no los de quedar bien", pudiendo formularlos "en voz alta, sin filtros ni consecuencias".
Deseos sin filtros
En este ejercicio de honestidad radical, Argudo ha puesto varios ejemplos. A ese compañero de trabajo "al que no soportamos", en lugar de desearle felicidad, se le podría decir un más sincero "ojalá te manden a Yemen". O a un escritor de éxito, confesarle: "qué malo es tu libro y qué poco te lo dicen".
Fantaseo con 12 horas para decir 'qué malo es tu libro y qué poco te lo dicen'"
Periodista
La sinceridad también alcanzaría al círculo más íntimo. A una madre se le podría admitir "nunca me ha gustado tu crema de castañas navideña, detesto los polvorones, salvo el de limón", mientras que a una hermana se le desearía de corazón "que este año adelgaces, qué falta te hace".
Llevándolo a su terreno personal, Rebeca Argudo ha compartido sus deseos más genuinos para el año nuevo. Entre ellos se encuentran "un aumento de sueldo, más cerveza y menos escarola" o "quedarme en la cama hasta tarde". Y ha añadido con ironía su anhelo de poder "fulminar cretinos con la mirada sin consecuencias legales".
Finalmente, la periodista ha concluido su aplaudida intervención deseando a todos los oyentes "un 2026 lleno de las cosas que realmente queréis, aunque no os atreváis a confesarlas". Una invitación a reflexionar sobre la autenticidad en una época marcada por las apariencias.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



