Javier Barrantes, agricultor: "El campo necesita 24 horas al día, es muy esclavo; no hay vacaciones ni fines de semana y es exigente en tiempos, plagas, riego y temperatura"
La falta de relevo generacional y la dureza del trabajo amenazan la viabilidad de las explotaciones en Miajadas, la capital europea de este cultivo

Javier Barrantes, agricultor de Miajadas (Badajoz), relata en el especial de COPE su día a día y los retos a los que se enfrenta el sector
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En la región de Miajadas, conocida como la capital europea del tomate, se concentra el 90% de la producción de tomate para uso industrial de toda España. Un sector que genera un impacto económico de 180 millones de euros al año pero que, paradójicamente, afronta una grave crisis que amenaza su supervivencia: la falta de relevo generacional. Así lo ha explicado el agricultor Javier Barrantes en el programa Herrera en COPE, desde Alonso de Ojeda, en el corazón de Extremadura.
Javier Barrantes, que junto a sus hermanos gestiona una explotación de 55 hectáreas, desgrana el ciclo del tomate que justo ahora comienza. El proceso arranca con la siembra en bandejas, donde la semilla germina durante 48 horas en cámaras con clima controlado antes de pasar al invernadero. "En el invernadero están 50 días o por ahí, y para el 15 de abril [...] están ya plantándose cada plantón en la tierra", explica. La cosecha, sin embargo, no llegará hasta principios de agosto, tras unos 100 días desde el trasplante.
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La producción de su explotación, que alcanza los 5 millones y medio de kilos, ya está vendida antes de ser recogida. Barrantes señala una fecha clave, el 14 de febrero, como el día tope para firmar los contratos con las industrias. "Este año hemos contratado algo más barato", lamenta, poniendo de manifiesto uno de los grandes problemas del sector.
Un futuro sin herederos
El problema más grave es la ausencia de jóvenes que quieran tomar las riendas del negocio. "Hace 10 años podía haber a lo mejor 40 socios, y hoy estamos 15 socios", comenta Barrantes sobre su cooperativa. Esta situación se refleja en su propia familia. A sus 51 años y con toda una vida en el campo, no tiene sucesor directo. "Mi hijo se va a dedicar a otra profesión, formación profesional que está haciendo, no tiene nada que ver con la explotación familiar ni de los abuelos ni de su padre", confiesa.
El campo es muy esclavo, para trabajar en ello o te gusta, o mejor no te dediques a esto"
Agricultor
La razón de esta desconexión no es solo económica, aunque la rentabilidad ha disminuido. Para Barrantes, la clave está en el exigente estilo de vida que impone la agricultura. "El campo es muy esclavo, para trabajar en ello o te gusta, o mejor no te dediques a esto, porque vas a tener pérdida y sinsabores todos los días", afirma. La dedicación debe ser de "24 horas al día", sin posibilidad de descanso en momentos clave, como el verano, cuando su familia no puede ir de vacaciones a la playa.

Agricultor en una fotografía recurso
Márgenes ajustados y escasez de mano de obra
A la falta de relevo se suma la presión económica. En solo dos años, el precio del tomate ha caído desde los 150 euros por tonelada hasta los 107 euros actuales, mientras que los costes de producción como "gasoil, salario, plantación, herbicida, fungicida, recolección y todo ha subido mucho". Con unos márgenes tan apretados, la única salida es gestionar más hectáreas, pero esto choca con otro obstáculo: la escasez de personal.
La dificultad para encontrar trabajadores ha obligado a Barrantes a reconvertir parte de su explotación. "Hemos apostado por cultivos permanentes, como el olivar y el almendro, que son menos exigentes en en personal", admite. Esta realidad ha frenado sus planes de expansión. "Si antes salía alguna tierra cercana y la compraba para adquirirla a la empresa, la explotación, ahora ya te lo piensas", reconoce.

Pilar Cisneros junto al agricultor Javier Barrantes
A pesar de todo, Barrantes mantiene la esperanza en figuras como su sobrino, a quien "le encanta desde chiquitito" y parece dispuesto a continuar con el legado familiar sin pensar tanto en las cuentas. Mientras tanto, él seguirá al pie del cañón hasta que la salud se lo permita, con una invitación final a la gente de ciudad: "Aquí hay oportunidades para todo el que quiera venir a trabajar y hacer las cosas bien".
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