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Así viven los migrantes del Aquarius un año después

Charlamos con refugiados que llegaron a España hace un año

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Isabel Moreno

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17 jun 2019

Hace doce meses fueron recibidos en el puerto de Valencia por un dispositivo humano y logístico sin precedentes; un año después, 480 de los 629 inmigrantes del Aquarius, 61 de ellos menores no acompañados, intentan continuar con su vida en 14 comunidades autónomas y otros 80 en Francia. Mientras, los 69 restantes renunciaron o abandonaron el programa de protección del sistema nacional de acogida e integración, según los últimos datos facilitados a Efe por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

Los que llegaron aquel 17 de junio de 2018 a Valencia tras la decisión del Gobierno de darles la acogida que Italia y Malta les negó al cerrarles sus puertos fueron 629 personas de 25 países, 73 de ellas menas (menores no acompañados) y otros 10 menores con sus familias. La gran mayoría, 545, eran hombres, y 84 mujeres. A todos se les concedió un permiso de estancia extraordinario de 45 días por razones humanitarias y se les garantizó la posibilidad de solicitar asilo, pero casi la mitad, un total de 300, manifestaron su voluntad de pedirlo en Francia, país que acabó aceptando el traslado de 80.

En España, atendiendo a las cifras proporcionadas por el Ministerio del Interior, han formalizado su solicitud de protección internacional 371 de los rescatados, que han sido admitidas a trámite y están en proceso de instrucción.

En COPE, hemos hablado con Mok Kamara, uno de esos hombres que llegaron en ese Aquarius, para saber cómo vive un año después. Mok Kamara tiene 25 años y llegó en el Aquarius hace un año desde Sierra Leona. No había libertad, según relata a COPE. Quiso escapar de un problema político en el que se asesinaba a personas sin motivo. El Aquarius les rescató de su patera en el último momento, cuando empezaban a naufragar. Él mismo ayudó a una mujer embarazada de morir ahogada. Todavía recuerda el sonido del helicóptero que les encontró y la entrada en el puerto de Valencia. Quiso en ese momento, escribir en su camiseta: "EN ESPAÑA CREO, GRACIAS ESPAÑA".  "Cuando vine aquí quise ponerme ese mensaje en la camiseta para darle las gracias a España", señala. 

Mok no tiene trabajo por el momento. Su trabajadora social le ha recomendado que estudie primero el castellano, de lo contrario es complicado encontrar empleo. "Necesito hablar español. Ahora estoy muy muy concentrado en las clases de español", dice a COPE. 

Desde las entidades que les ayudaron recuerdan que siguen esperando que se les conceda protección. Son solicitantes de protección internacional, pero es provisional, siguen sin asilo y sin protección definitiva. 

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