"El fracaso está en todas las biografías y en el caso de las elecciones es más difícil; hay que saber distinguir cuándo se ha perdido y demasiadas personas intentan disimular quién ha sido derrotado"
El filósofo Diego Garrocho analiza en 'Herrera en COPE' la gestión de las expectativas, el pudor ante el fracaso y la soberbia que a veces acompaña al éxito

La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, en la noche electoral
Madrid - Publicado el
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En la mañana de resaca electoral que vive el país, el programa Herrera en COPE ha abierto su ‘Laboratorio de ideas’ para reflexionar sobre un concepto cada vez más complejo: saber perder. El filósofo Diego Garrocho, en su sección semanal con Jorge Bustos, ha desgranado por qué esta capacidad no es solo una virtud, sino una necesidad psicológica en la vida.
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Saber perder, por Diego Garrocho | Laboratorio de Ideas
Para Garrocho, la derrota es una certeza universal. “Es posible que en la vida de alguien nunca haya una victoria, pero lo que es imposible es no caer derrotado alguna vez”, ha afirmado, subrayando que “el fracaso está en todas las biografías”. En el ámbito político, esta realidad se vuelve más compleja, ya que a menudo cuesta determinar quién ha perdido realmente, como ilustra el reciente escenario en Aragón, donde “el PP y el PSOE, primero y segundo, tienen motivos para el desaliento, y paradójicamente, el tercero y cuarto, VOX y la chunta, están especialmente contentos”.
Es posible que en la vida de alguien nunca haya una victoria, pero lo que es imposible es no caer derrotado alguna vez"
Filósofo
La gestión de las expectativas, la clave
Una de las mayores dificultades, según el filósofo, es la gestión de las expectativas. La frontera entre el éxito y el fracaso es subjetiva y los partidos políticos son “hábiles a la hora de administrar esas expectativas”, llegando a filtrar encuestas retocadas para movilizar a su electorado. El equilibrio es delicado: “Si lanzas un mensaje demasiado optimista, pues es muy fácil después frustrar esas expectativas, pero si, por el contrario, eres demasiado negativo, puedes desmovilizar a los tuyos”.
El pudor ante el fracaso personal
Garrocho ha diferenciado la derrota en la esfera pública y en la privada. Mientras que un político representa a un colectivo y “tiene que dar razón pública de esa derrota”, en el ámbito personal nos relacionamos con la frustración de otra manera. Vivimos, según él, en una época marcada por las redes sociales donde “hacemos una enorme publicidad de los éxitos”, ya sea un libro o una oposición.

El candidato del PP a la Presidencia de Aragón, Jorge Azcón, celebra los resultados en la sede regional del partido en Zaragoza
Sin embargo, esta cultura de la exposición contrasta con el “pudor con respecto a los fracasos”. Los momentos donde no se alcanzan los objetivos suelen ocultarse. La excepción, ha apuntado el filósofo, se encuentra en el ámbito corporativo, donde algunos gurús han puesto de moda explicar sus fracasos, aunque de una forma que él considera “algo falsa”.
Estos gurús, ha explicado, relatan sus tropiezos como una “transición hacia el éxito”, buscando así obtener “la dignidad del perdedor, pero luego también, digamos, el aura de héroe del del ganador”. Es lo que ha calificado como la búsqueda del “prestigio del fracaso” con un afán de lucro.
Saber ganar, una elegancia olvidada
Pero no solo es importante saber perder; también lo es saber ganar. Garrocho ha lamentado que se hable poco de “la elegancia en la victoria”, criticando a quienes, al ganar, “de pronto se invisten de euforia y de soberbia”. Como contraejemplo, ha elogiado la actitud de los entrenadores de fútbol “muy templados” que “ni en la victoria ni en la derrota pierden los nervios”.
Si somos sinceros, creo que todo lo que tenemos nos ha sido dado"
Filósofo
En este punto, Jorge Bustos ha recordado la “sensación intensa de vergüenza ajena” que sintió con la celebración de Cristiano Ronaldo al ganar el Balón de Oro, un grito que Garrocho ha calificado de “un horror”. El filósofo ha añadido que ese gesto se convirtió en una moda perjudicial entre los jóvenes, una “destrucción pedagógica masiva”.
Finalmente, Diego Garrocho ha querido reivindicar una victoria “prudente, llena de gratitud y de humildad”. Ha concluido con una reflexión sobre la importancia de minimizar el mérito personal al ganar, recordando que, si uno es honesto consigo mismo, debe reconocer que “todo lo que tenemos nos ha sido dado”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



