"El apagón no solo fue material, fue una metáfora que nos reveló de golpe la incompetencia y la irresponsabilidad con las que llevan años gobernándonos"

Jorge Bustos hace balance un año después del apagón eléctrico y recuerda que la presidenta de Red Eléctrica continúa en el puesto

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Están a punto de cumplirse los 3 años de formación militar de la princesa Leonor. Pasó por la Academia Militar de Zaragoza, luego por la Armada y después se fue a San Javier a aprender a pilotar con el Ejército del Aire. De hecho, acabamos de ver una foto de su segundo vuelo en solitario en el diario El Mundo. Y acabados estos 3 años de formación militar, ya sabemos cuál es el siguiente paso en la formación de la futura reina. Se va a matricular en una universidad pública y española siguiendo la estela de su propio padre. Porque don Felipe hizo COU en Canadá, pero después pasó por los tres ejércitos y luego estudió derecho en la Autónoma. Y Leonor, que se fue a Gales a hacer el bachillerato antes de afrontar su formación militar, opta ahora por estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid.

Así que veremos a Leonor en el campus de Getafe, al sur de la capital a partir del mes de septiembre y los 4 años de carrera serán pagados por sus padres y no se le van a convalidar asignaturas que ya haya podido cursar a lo largo de su formación militar, que por cierto es bastante completa en ciencias y en humanidades. Así que la casa real ha tomado una decisión inteligente. Envía un mensaje de normalidad, de cercanía, de mezcla con alumnos de toda clase y de confianza en las instituciones educativas españolas. La Carlos III es una buena universidad. Hay gente malvada que insinúa que la princesa va a tener demasiados tertulianos de La Sexta como profesores. Pero oye, yo también he sido tertuliano de La Sexta y además así también se aprende a polemizar, que es muy útil en este país. Esperemos, esperemos en todo caso que Leonor disfrute de sus años en una universidad pública, tanto como lo hicimos algunos en la Complutense.

Un año del apagón

Te decía que se cumple también un año del gran apagón, 60 millones de personas, 60 sin luz en España y en Portugal. Mira, los periodistas abusamos mucho del adjetivo histórico, pero hay un modo infalible de probar hasta qué punto un acontecimiento es verdaderamente histórico. Si todo el mundo se acuerda de dónde estaba en el momento en que sucedió, efectivamente lo es. Y estoy seguro de que tú te acuerdas perfectamente de dónde estabas y qué estabas haciendo a las 12:33 minutos del 28 de abril de 2025. Todos tenemos nuestra propia historia del gran apagón. La nuestra fue contarte en directo desde Mediodía COPE por aquel entonces lo que estaba empezando a ocurrir.

Fue una locura, fue un día inolvidable de nervios, de pura radio, de tensión informativa, de profunda gratitud por la confianza que nos demostraron los oyentes. Pilar Cisneros y yo íbamos contando sobre la marcha lo que íbamos averiguando, lo que nuestra red de emisoras de COPE nos transmitía desde toda España, no funcionaba internet, no funcionaban los móviles, no funcionaba la televisión, solo quedaba la radio, el ronroneo de nuestro generador de gasoil en el garaje, dándolo todo para mantener la emisión en marcha.

Tengo grabadas aquellas imágenes de la gente junto a los coches con las puertas abiertas alrededor de sus transistores de pilas también sintonizando la COPE a todo trapo, la radio informando, acompañando, explicando, paliando la incertidumbre de millones de españoles en las calles y en las plazas. Y también dando cuenta de la angustia de las personas atrapadas, porque no todo fue bonito y romántico. Hubo muertos, hubo 35.000 rescatados aquel día en los trenes. Hubo familias que no podían contactar con sus miembros más vulnerables. Hubo enfermos que dependían de respiradores. Porque el apagón nos dejó también muchos ejemplos de grandeza, de generosidad. Pequeños comerciantes que fiaban a sus clientes, profesores que hicieron horas extra para ejercer de cuidadores, sanitarios que doblaron turnos, taxistas sin cobrar sus trayectos, la gente de a pie, como siempre, respondió.

¿Y las autoridades? ¿Y los responsables públicos a los que pagamos el cargo para que gestionen los servicios más básicos como la electricidad? Que ya no pedimos que ganen un Nobel, pero al menos que los trenes anden y que cuando pulses el interruptor se encienda la luz. Es lo único que pedimos. ¿Ha dimitido alguien por devolvernos a la Edad Media durante 11 horas? ¿Se le ha caído a alguien la cara de vergüenza? Pues no. Un año después nadie ha pagado por esto. Nadie ha reconocido siquiera oficialmente la causa del apagón, que ya sabemos que fue un mix energético descompensado. ¿Por qué? Por el fanatismo ecologista y por la demonización de la energía nuclear y del gas. Ideología.

En la España de Sánchez las responsabilidades políticas han sido abolidas. Solo se le exigen a la oposición o al sector privado. El gobierno es una nube de querubines, no puede pecar. Ahí sigue Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica, culpando a las compañías energéticas privadas y cobrando sus 546.000 eurazos al año porque es amiga de Pedro desde las juventudes socialistas madrileñas. Y ahí sigue, por cierto, Luis Pedro Marco de la Peña, que es el chico del PNV que sigue mandando en Adif y que ayer en el Congreso de los Diputados aseguró que no piensa dimitir por la tragedia de Adamuz, porque dijo que es normal que las vías se rompan, que las vías se rompen de vez en cuando, que ocurre, que no es culpa de nadie.

Y volviendo al apagón, por supuesto, habrá lío los juzgados por las indemnizaciones, porque las sentencias acabarán llegando, pero tardarán. Y entre tanto, Moncloa hace lo de siempre, centrarse en el relato, redoblar la propaganda. Por eso Red Eléctrica ha lanzado ahora un documental exculpatorio coincidiendo con este aniversario. No se podía saber, pero a finales de enero del año pasado ya estuvo a punto de ocurrir, se ha publicado y, unos días antes del apagón, lo mismo. ¿Por qué después del apagón se reforzó el sistema? ¿Por qué se empezó a utilizar mucho más gas en el mix energético y encima comprándoselo a Putin para que siga machacando a Ucrania? ¿Por qué nos hemos gastado 2.000 millones de euros en reforzar la estabilidad del sistema y ha subido nuestra otra factura? Pues es evidente, están reconociendo su culpa sin confesarla.

Están reconociendo con sus decisiones a posteriori que el reparto energético aquel día no estaba bien hecho, porque el entrenador, que es el gobierno a través de la empresa pública Red Eléctrica, decidió jugar sin defensas. Juego bonito. Decidió alinear solo energías renovables, limpias, que mean colonia, que no sudan como sudaban los centrales antiguos, menos coquetos, pero más seguros. Y sin centrales de ciclo combinado, que son las que usan combustibles fósiles, pasó lo que pasó. Y ahora el ejecutivo lleva un año culpando de su histórica derrota al resto del equipo.

No solo para que la amiga de Pedro siga en su puesto, tan espléndidamente remunerado con nuestros impuestos, sino además para ahorrarle al Estado la millonada con la que tendría que indemnizar a particulares ya empresas. El apagón de hace un año no solo fue material, fue un símbolo, una metáfora que nos reveló de golpe la incompetencia y la irresponsabilidad con las que llevan años gobernándonos.

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Con Ángel Expósito

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