El miedo al fracaso paraliza a los jóvenes españoles: ¿se les enseña a fallar? "No soportamos ver sufrir a los hijos"
Expertos analizan en ‘Fin de Semana’ por qué la tolerancia a la frustración ha caído y el papel clave de la familia y la sobreprotección en este fenómeno

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El miedo al fiasco se ha convertido en una barrera para los jóvenes en España. Según un informe del Observatorio de Emprendimiento Español, un 51% de los encuestados, en su mayoría jóvenes emprendedores, reconoce estar preso de este temor. Esta cifra supone un aumento considerable respecto al 35% que lo admitía en el año 2000. Este ha sido el tema central de debate en la 'Escuela de Vida' de 'Fin de Semana' de COPE con Carmen Candela, Pedro Martínez e Ingeborg Schlichting.
Una cuestión cultural
El psicólogo Pedro Martínez ha explicado que existen diferencias culturales en la gestión del error. "En los países más anglosajones, tienen una tendencia a actuar por los procesos, mientras que en los países como el nuestro tendemos más a necesitar el resultado para encontrarnos satisfechos", ha señalado. Esta mentalidad, según Martínez, lleva a que se asocie "excesivamente el fallo, el error, con nuestra competencia".
Esta percepción "lastra", porque los jóvenes entienden la vida como "una carrera de velocidad" en la que el éxito inmediato es la única medida de satisfacción. El objetivo para muchos, como ha apuntado Cristina López Schlichting, es "dar un pelotazo en las redes" y "hacerse millonarios de una", un proyecto vital que está "muy reñido con el ritmo de la actualidad".
El cambio en el modelo de familia
Por su parte, la doctora Carmen Candela ha puesto el foco en el "porqué" los jóvenes de ahora "toleran peor la frustración". Desde su punto de vista, la clave está en que "la familia ha cambiado muchísimo". Candela ha destacado la proliferación de "familias disfuncionales" y el impacto de las redes sociales, donde "la paternidad en las redes se representa, no se vive, se representa, familias happy, todo happy".
A esto se suma la sobreprotección de los llamados "padres helicóptero", que evitan a toda costa el fracaso de sus hijos. Candela ha recordado que antes el aburrimiento se consideraba educativo, mientras que ahora "todo gira en torno a que los niños no se aburran". La consecuencia, según la doctora, es que "no les hemos dejado tropezarse y levantarse, les hemos levantado nosotros directamente", criando a jóvenes que "lo quiere todo ya" y "no sabe tolerar la frustración".
Educar en el fracaso desde la cuna
Ingeborg Schlichting, madre de la presentadora, ha coincidido plenamente con Candela, afirmando que "todo radica en la educación". Según ella, la preparación para el fracaso "empieza desde la más tierna infancia". Schlichting ha argumentado que negar a un niño algo que pide no es negativo, sino una forma de enseñarle a gestionar sus deseos y a no creer que puede conseguirlo todo de inmediato.
Esta lección debe continuar durante toda la vida, también en la etapa escolar. "Al fracaso hay que irse acostumbrando, porque va a haber muchos en la vida", ha sentenciado Ingeborg Schlichting. En su opinión, la responsabilidad no debe buscarse fuera: "El fracaso existe, y no hay que buscar el fracaso en las exteriores para hacerle la vida más fácil al alumno, sino sentaste con el ejercicio, mi hijo. Si tú fallas, es que porque tú no trabajas o porque tú no pones el esfuerzo suficiente".
La propia Cristina López Schlichting ha compartido una anécdota personal sobre cómo su madre le impuso un límite que la "defraudó" en su adolescencia, pero que le sirvió de aprendizaje. Sin embargo, ha reconocido que a ella le resulta "muy difícil" poner esos mismos límites a sus hijos. Pedro Martínez ha explicado este fenómeno: "No soportas el hecho de que tus hijos sufran". Los padres son capaces de enfrentar sus propias frustraciones, pero no "el dolor del hijo".
Finalmente, Pedro Martínez ha concluido que todas las figuras de referencia, desde padres a profesores, "contribuyen, precisamente, a transmitir [...] determinadas formas de afrontamientos del fallo". Se produce una tendencia en la que los padres, al percibir su propia educación como "un poquitito dura", intentan no replicarla, lo que deriva en una incapacidad para gestionar la frustración de sus hijos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



