Carlos Martín, granjero de Cantabria, tras liberar a sus gallinas del confinamiento: "Supone un alivio, se levanta un poco el pie del cuello"
Tras meses de confinamiento, el propietario de la granja "Anero", cuenta en COPE lo que supone la vuelta a la normalidad, y las lecciones aprendidas, a pesar de que en 31 municipios siguen las restricciones

Carlos Martín cuenta su experiencia en COPE, tras las medidas de seguridad por la gripe aviar en su granja
Santander - Publicado el
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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha flexibilizado las medidas de confinamiento para las aves de corral por la gripe aviar, pero la medida no se aplica a toda Cantabria. Un total de 31 municipios continúan con restricciones, mientras que 71 ya pueden liberar a sus aves. Uno de los ganaderos que ha podido devolver la libertad a sus gallinas es Carlos Martín, propietario de la Granja Anero en Ribamontán al Monte, quien ha expresado su alivio tras meses de incertidumbre.
Para Carlos Martín, la noticia ha supuesto "un poco de alivio y que se levanta un poquitín el pie del cuello". En una entrevista en "Herrera en COPE en Cantabria", ha explicado que el fin del confinamiento para sus gallinas no solo representa la vuelta a la normalidad, sino también el cese de una amenaza constante. Durante los últimos meses, la principal preocupación ha sido "la inquietud y el miedo a que pueda haber un contagio", lo que habría supuesto pérdidas económicas cuantiosas.
La nueva rutina en la granja
Con la flexibilización, Carlos Martín ha retomado "la actividad de antes", que consiste en abrir las puertas por la mañana para que las gallinas "puedan salir y entrar a su libre albedrío". Asegura que, aunque las aves estaban bien acondicionadas en el interior, ahora "disfrutan un poco más de de esa amplitud de pastoreo y de esa comodidad". Martín aclara que en sus naves el espacio es muy grande, por lo que los animales "no llegan a sufrir un estrés máximo en ningún momento".

Gallo encerrado en una jaula
Medidas de bioseguridad que se quedan
Lo más complicado durante el confinamiento, según ha relatado el ganadero, fue la gestión de las medidas de bioseguridad extremas. Esto incluía desinfecciones permanentes, la limitación de visitas externas y un control estricto sobre los proveedores, como veterinarios o transportistas. El objetivo era evitar a toda costa que los vehículos o las personas "trajeran el virus de fuera" a las instalaciones.
El principal miedo era que hubiera un contagio o traer el virus de fuera, por las pérdidas económicas"
Granjero y propietario de la "Granja Anero"
A pesar de la relajación de las restricciones, Carlos Martín ha confirmado que algunas de estas precauciones han llegado para quedarse: "Hemos cogido esos hábitos y la precaución nunca viene de más", ha afirmado. Aunque suponen un coste extra en material desechable, como calzas, batas y guantes, considera que ayudan a "estar un poquitín más tranquilo". Especialmente, se mantendrá el control sobre las visitas externas de personas que están en contacto con otras aves.

Las aves, al no estar confinadas, sufren menos riesgo de padecer estrés
Impacto económico y futuro del sector
En cuanto al impacto económico, Martín ha señalado que, afortunadamente, su explotación no se ha visto muy afectada. Sin embargo, ha reconocido que el sector sí ha sufrido las consecuencias, ya que los brotes en otras granjas provocaron "una caída de puesta" y el sacrificio de animales, lo que a su vez generó una subida de precios "por la falta de oferta"
De cara al futuro, el ganadero se muestra cauto. Confía en que no haya rebrotes, pero recuerda que la gripe aviar "año tras año está siendo más virulenta y tiene más contagios". Por ello, insiste en la importancia de "no relajarse" y mantener los controles de bioseguridad para evitar que la enfermedad se propague de nuevo.

Gallinas de la "Granja Anero" en libertad
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




