sanidad
La odisea de un paciente en el Hospital Universitario de Canarias: una máquina clave para tratar linfomas de piel lleva siete años inutilizada
Tras haber arreglado un equipo de fototerapia que llevaba 5 años estropeado, ahora la máquina lleva dos años sin usarse por falta de personal cualificado

Entrevista Mario paciente del HUC
Tenerife - Publicado el
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La situación de la sanidad pública en Canarias ha vuelto a quedar en entredicho tras la denuncia pública de un paciente del Hospital Universitario de Canarias (HUC). Mario ha relatado en 'Herrera en COPE Tenerife' la "desagradable y sorprendente" odisea que vive para recibir un tratamiento de fototerapia que necesita para una dolencia de la piel que le fue diagnosticada hace seis años. Su caso viene a confirmar las múltiples carencias del hospital de referencia para todo el norte de Tenerife y La Palma, donde una máquina esencial para tratar diversas patologías dermatológicas, incluidos los linfomas de piel, lleva siete años fuera de servicio. La historia no es nueva para él, ya que hace seis años se encontró con un obstáculo similar, viéndose obligado a ser derivado al Hospital de La Candelaria para poder recibir sus sesiones.
Al acudir la semana pasada a su consulta periódica, su dermatólogo le comunicó que necesitaba iniciar un nuevo ciclo de fototerapia. La sorpresa, según sus propias palabras, fue mayúscula al descubrir que la situación, lejos de solucionarse, había entrado en una nueva fase de parálisis. Porque tras cinco años en los que el equipo estuvo estropeado , ahora, una vez reparado, acumula otros dos años sin personal cualificado para manejarlo. Un problema que lo obliga a enfrentarse de nuevo a un laberinto burocrático y a la incertidumbre de no ser tratado por su equipo médico habitual.
Siete años de inoperatividad
El testimonio de Mario detalla una cronología de despropósitos que resulta "difícilmente comprensible". Hace seis años, la máquina de fototerapia del HUC ya estaba averiada, lo que forzó su primer traslado al Hospital de La Candelaria. Ahora, la historia se repite, pero con un matiz aún más frustrante. Según ha podido averiguar, "el quinto año parece que la arreglaron, y ahora lleva 2 años sin personal para poder dar las sesiones de fototerapia". Esta revelación ha generado una profunda perplejidad, ya que evidencia que, incluso después de una inversión para reparar un equipo de alto coste y necesidad, la falta de planificación de recursos humanos lo mantiene completamente inutilizado. La consecuencia directa es que los pacientes del área norte de la isla siguen sin tener acceso a este servicio en su hospital de referencia.
Todo es difícilmente comprensible, da vergüenza"
Paciente dermatológico del HUC
Este nuevo traslado a La Candelaria no es un mero trámite administrativo, sino que implica consecuencias directas para el paciente. Mario ha lamentado que será tratado por médicos que no son los suyos, que no tienen su historial clínico completo ni conocen la evolución de su patología desde hace seis años. "Me van a tratar médicos que no son mis médicos, que no tienen mi historial y no llevan todo el asunto", ha señalado. Además, este proceso de derivación está sujeto a la aprobación de un inspector médico, un paso burocrático que, según su experiencia, podría demorar el inicio del tratamiento durante un tiempo indefinido.
Un servicio clave paralizado
La gravedad de esta situación se magnifica al considerar la importancia del servicio de fototerapia. No se trata de un tratamiento para dolencias menores; esta tecnología es fundamental para abordar patologías como la psoriasis, la dermatitis atópica, la micosis fungoide y, de manera destacada, los linfomas de piel. La paralización de este servicio durante siete años supone un grave perjuicio para un gran número de pacientes con enfermedades dermatológicas de diversa consideración. El propio Mario ha destacado que es "una máquina que tiene una utilización casi diaria" y que afecta a mucha gente que necesita estos tratamientos, lo que convierte esta deficiencia en un problema de salud pública de primer orden para la zona a la que el HUC presta servicio.

Dermatóloga
La frustración no es solo del paciente. Según el relato de Mario, la incomodidad es palpable incluso entre los propios profesionales del hospital. Al ser informado de la situación, ha percibido en su dermatólogo una reacción que él mismo describe como de "cierta vergüenza". Aunque los médicos no explicitan las razones de fondo, esta sensación sugiere el malestar de un personal que se ve incapacitado para ofrecer a sus pacientes los recursos que necesitan. La situación resulta paradójica y desmoralizante: tener el equipo disponible y reparado, pero no poder utilizarlo por falta de personal, mientras los pacientes son derivados a otros centros, con las consiguientes demoras y molestias.
"Me van a tratar médicos que no son mis médicos, que no tienen mi historial"
Paciente dermatológico del HUC
Una marginación histórica
Este caso ha servido para volver a poner sobre la mesa una queja histórica por parte de muchos profesionales del Hospital Universitario de Canarias: la sensación de marginación y abandono por parte del Servicio Canario de Salud. Según ha podido confirmar COPE Tenerife, existe una percepción generalizada entre el personal del HUC sobre la falta de inversión y potenciación del centro, que en su génesis, pertenció al Cabildo de Tenerife. Más allá de sus "obsoletas infraestructuras" y su antigüedad, muchos médicos consideran que hay una discriminación en la asignación de recursos que lastra la capacidad del hospital para atender a la población del norte de Tenerife y La Palma en condiciones óptimas. El caso de la máquina de fototerapia es visto como "un ejemplo más" de esta política de abandono.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



