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La construcción de vivienda nueva en Canarias podría quedar paralizada
La patronal FEPECO advierte de un inminente desabastecimiento de materiales que ya ralentiza las obras y amenaza con colapsar por completo el sector en las islas

Óscar Izquierdo presidente de FEPECO
Tenerife - Publicado el
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El sector de la construcción en Canarias se encuentra en estado de máxima alerta. La escalada de tensión en Oriente Próximo y las consecuentes dificultades en el transporte marítimo mundial amenazan con provocar un desabastecimiento de materiales que podría paralizar la edificación de vivienda nueva en el archipiélago. La voz de alarma la ha dado la Federación de los Constructores de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife, FEPECO, cuyo presidente, Óscar Izquierdo, advierte de que las consecuencias del conflicto ya se están notando y podrían volverse "muy críticas" si la situación se prolonga.
En Herrera en COPE Tenerife, Izquierdo ha calificado la situación de "bastante grave" y ha matizado que el principal impacto recaerá sobre la construcción de vivienda privada, dado que la obra pública en la provincia "es prácticamente inexistente". La advertencia no es una hipótesis a futuro; es una realidad presente. "Ya tenemos problemas de abastecimiento", ha asegurado, explicando que el sector está experimentando una ralentización forzosa debido a que los suministros esenciales no llegan a tiempo a las islas.
Un territorio aislado y dependiente
La raíz del problema reside en la condición inherente del archipiélago. "Canarias es un territorio aislado", ha recordado el presidente de FEPECO. Esta realidad geográfica obliga a que la práctica totalidad de los insumos y productos básicos para la construcción sean importados. "Nosotros no tenemos autonomía ni alimentaria ni industrial ni constructiva de ningún tipo para sobrepasar dos semanas con los dos puertos más importantes, el de Tenerife y el de Las Palmas, cerrados", ha sentenciado Izquierdo.
Tenemos graves problemas de abastecimiento que pueden paralizar nuestra actividad"
Presidente de FEPECO
Esta dependencia estructural se ha visto agravada por un cambio de paradigma en el sector tras la crisis financiera de 2008. Antes de la recesión, las empresas constructoras mantenían grandes almacenes con material suficiente para afrontar las obras. Sin embargo, como ha explicado Izquierdo, la experiencia de aquella crisis instauró un modelo de trabajo más ajustado: "Actualmente, se trae lo que se necesita". Esta falta de reservas estratégicas deja al sector completamente expuesto a cualquier interrupción en la cadena de suministro.
La mayoría de los productos que importa el sector, como ocurre a nivel global, provienen de la zona asiática (China, Vietnam, Singapur) y del Mediterráneo Oriental (Turquía, Túnez). Estos materiales deben realizar un largo trayecto marítimo, atravesando zonas ahora muy conflictivas, hasta llegar a puertos de la península como Algeciras o Barcelona, para desde allí ser reexpedidos a Canarias. Cada etapa de este complejo viaje logístico es ahora un punto de fricción y retraso.
La tormenta perfecta: sobrecostes y contratos en riesgo
El conflicto no solo amenaza con la escasez, sino que también provoca un encarecimiento de los materiales. Las navieras se ven obligadas a tomar rutas marítimas más largas y seguras, lo que repercute directamente en los costes del flete y, por ende, en el precio final de los productos. Y el hecho, es que este sobrecoste ya es una realidad que está golpeando a las empresas canarias, generando una tormenta perfecta que pone en jaque la viabilidad de muchos proyectos.
La volatilidad de los precios es extrema. Según Izquierdo, el coste de productos básicos como el hierro, los productos bituminosos o el acero ha entrado en una espiral impredecible. "No es que te suban de una semana para otra, es que en un mismo día te pueden cambiar de precio, mientras el barco viene en camino a Canarias", ha detallado el presidente de la patronal, ilustrando la incertidumbre con la que deben operar.
"El precio de la vivienda nueva será prohibitivo para más gente todavía"
Presidente de FEPECO
Este escenario choca frontalmente con la naturaleza de la iniciativa privada, donde los proyectos se firman con "contratos a unos precios ya establecidos". La incapacidad de prever y controlar los costes de los materiales supone un riesgo inasumible para los constructores, que ven cómo sus márgenes se evaporan y la rentabilidad de las obras se desvanece. El resultado final, ha advertido Izquierdo, repercutirá directamente en el ciudadano: "El precio de la vivienda nueva será prohibitivo para más gente todavía".
Una conectividad marítima "escasa y mala"
La crisis internacional ha servido también para poner el foco sobre una debilidad histórica del archipiélago. Óscar Izquierdo ha sido tajante al afirmar que "el problema de la conectividad de Canarias es marítimo". A diferencia de la conectividad aérea, que ha calificado como una de las mejores de las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea, el enlace por mar con el continente es "escasa y mala".

Construcción vivienda
Esta deficiencia, que FEPECO lleva "denunciando desde hace muchos años", significa que las islas carecen de la robustez logística necesaria para absorber un problema grave de suministro como el actual. La falta de una conexión marítima fluida y eficiente agrava la vulnerabilidad y limita la capacidad de respuesta ante un cierre parcial de las rutas comerciales, una situación que, según Izquierdo, pone en una situación "muy crítica" a todos los territorios insulares del mundo.
Para el presidente de la patronal, el factor más dañino para la economía es la incertidumbre, que personifica en la imprevisibilidad de algunos líderes mundiales. "Lo peor que hay para la economía que repercute en los ciudadanos es la incertidumbre", ha afirmado. Esta falta de previsibilidad está creando unas expectativas muy negativas que amenazan con agravar la crisis. Finalmente, Izquierdo ha querido lanzar un mensaje más allá de lo económico, recordando que "el no a la guerra no debe ser nunca un grito ideológico, sino un grito de humanidad", y ha condenado los ataques a objetivos energéticos, prohibidos por el derecho internacional, que están en el epicentro de esta nueva crisis global.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




