La Guardia Civil detiene a 8 personas por sabotajes a ALSA durante una huelga en 2020
Hay, además, otras seis personas investigadas por los daños ocasionados en los autobuses, que superaron los 43.000 euros

AUTOBUS ALSA
Asturias - Publicado el - Actualizado
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Efectivos de la Guardia Civil de la Comandancia de Gijón han procedido a la detención de 8 personas y a la toma de manifestación en calidad de investigados de otras 6, por su presunta implicación en los ataques a los autobuses de ALSA durante la huelga de octubre de 2020. Se les imputa los delitos de desórdenes públicos, daños, coacciones, contra la seguridad vial y asociación ilícita.
La huelga comenzó el 5 de octubre de 2020 y duró 11 días. En ese periodo, se llevaron a cabo un total de 60 sabotajes en los autocares de ALSA, que provocaron daños superiores a 43.000 euros, además de resultar una persona lesionada.
Estas acciones se llevaban a cabo mediante lanzamiento de objetos contundentes a los autobuses mientras que circulaban con usuarios a bordo, menores de edad en algunos casos, convirtiendo estos actos en peligrosos para el conductor y usuarios de los mismos.
La investigación de estos hechos, enmarcada en la operación 'Halmazón', ha sido "larga y compleja", según ha explicado la Guardia Civil, ya que "los autores de los hechos tomaron numerosas precauciones para no ser identificados. Su conocimiento de las rutas y lugares favorables para llevar a cabo sus acciones, posibilitaron la consecución de sus objetivos sin ser reconocidos en un primer momento".
Dos años en los que los agentes han llevado a cabo una intensa actividad operativa, recabando información necesaria para identificar a
los autores, empleando para ello métodos de análisis de información tales como datos de sistemas de control de tráfico de la DGT, muestras de objetos empleados en los sabotajes, y minuciosas tomas de declaración a los testigos presenciales.
El gran volumen de datos adquiridos sobre los investigados, permitió establecer convergencias entre su presencia en la zona de varios sabotajes, además de concluir que se trataba de un grupo de personas organizado y coordinado, con la intención de presionar a la empresa a ceder en las reclamaciones que dieron origen a la huelga.
Los actos violentos preparados para tratar de inmovilizar la mayor parte posible del transporte de esta compañía, ocasionaron unas pérdidas cuantiosas, ya que además de tener que reparar los daños ocasionados en los autobuses (lunas rotas en la mayoría de las ocasiones), también obligaba a la empresa a tener los vehículos parados y a reponer la línea afectada con otros para poder completar la ruta.



