La isla invisible que cartas naúticas españolas corroboran su existencia: "Tiene implicaciones geopolíticas y económicas enormes"
Mapas históricos desde el siglo XVI la ubicaban en el Golfo de México, pero hoy nadie la encuentra, desatando un sinfín de teorías sobre su enigmático paradero

Beatriz Calderón conoce con el experto en misterio José Talavera leyendas y secretos paranormales de la realeza española
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En el programa 'Poniendo las Calles', la periodista Beatriz Calderón ha conocido junto al experto en misterio José Talavera uno de los enigmas geográficos más fascinantes de la historia reciente: la desaparición de la Isla Bermeja. Esta isla, que aparece en mapas antiguos durante siglos, hoy es completamente inlocalizable, un hecho que ha dado pie a todo tipo de especulaciones, sobre todo por las consecuencias que su existencia tendría para México.
Un enigma con enormes intereses
La primera referencia a la Isla Bermeja data de mapas del siglo XVI. Cartas náuticas de la época colonial, tanto españolas como inglesas, la situaron de forma consistente al noroeste de la península de Yucatán. Como explicó Talavera, "su nombre proviene, según se cree, del tono rojizo de su arena o tierra". Durante siglos, marinos y cartógrafos la marcaron en sus mapas de navegación, apareciendo incluso en el Atlas de la Secretaría de Marina de México de 1946.

Volando sobre aguas abiertas del Golfo de México cerca de los Cayos de Florida, EE. UU.
El asunto se volvió especialmente delicado a partir de los años 90, cuando México y Estados Unidos firmaron un acuerdo para la explotación de yacimientos de hidrocarburos en el Golfo de México. Como señaló el experto, la existencia de la isla "tiene implicaciones geopolíticas y económicas enormes", ya que si Bermeja existiera, México tendría derecho a una extensión mayor de su mar territorial y, por tanto, a mayores riquezas en petróleo y gas. La historia recuerda otros enclaves insulares de gran valor estratégico, como las cuatro islas en Oceanía que España pudo reclamar.
Tiene implicaciones geopolíticas y económicas enormes"
Teorías sobre su desaparición
Ante la relevancia del enclave, en 1997 la Secretaría de Marina mexicana realizó una primera expedición para hallarla con equipos modernos, pero no tuvo éxito. En 2009, el Senado ordenó una nueva investigación con buques oceanográficos y aviones de reconocimiento. El resultado fue el mismo: ni rastro de la isla, ni restos de roca, ni indicios de un posible hundimiento o actividad sísmica. Este tipo de hallazgos inexplicables no son únicos, como demuestra el caso de la misteriosa isla encontrada por arqueólogos franceses.
La ausencia de pruebas físicas ha alimentado las teorías conspirativas. Talavera mencionó que "algunos dijeron que Estados Unidos habría dinamitado la isla o que una explosión nuclear secreta la habría borrado para reducir el territorio marítimo de México". Otras hipótesis apuntan a que nunca existió y fue un error cartográfico replicado durante siglos, o incluso una trampa para identificar plagios en los mapas. El misterio persiste, similar a otras curiosidades históricas como la de la isla en España que fue propiedad de Inglaterra durante un siglo.
El informe final del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México y la UNAM fue claro: no hay evidencia de que la isla haya existido en las coordenadas marcadas. Sin embargo, algunos científicos han sugerido que pudo ser un banco de arena o atolón que emergió y fue erosionado por las corrientes, aunque es una explicación que tampoco se ha demostrado.

Centrogeo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, responsable de los datos geoespaciales y la cartografía
Los otros misterios de la realeza
Además del enigma de la isla, José Talavera repasó otros fenómenos extraños vinculados a la realeza española. Uno de los más conocidos es el de Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, cuyo espíritu parece rondar el Palacio Real de Madrid. Tras su muerte, el rey quedó sumido en un abatimiento extremo, lo que alimentó las historias de que su espectro se aparecía en las estancias que compartieron.
Según los relatos recogidos por Talavera, que surgieron entre el personal de servicio y los guardias, "una dama vestida de negro, muy pálida y muy silenciosa, se dejaba ver de vez en cuando en los pasillos menos transitados del palacio". También se hablaba de suspiros femeninos sin propietaria en algunas estancias.
Una dama vestida de negro, muy pálida y muy silenciosa, se dejaba ver de vez en cuando en los pasillos menos transitados del palacio"
El experto también ha abordado la figura de Felipe II, un monarca muy vinculado al misterio. Se dice que poseía un espejo de Flandes que, según la superstición, "reflejaba el rostro de quien iba a morir pronto". Tras su muerte, el objeto desapareció, probablemente destruido por la Inquisición. Además, se cuenta que el Monasterio de El Escorial fue construido sobre una supuesta "puerta al infierno" para sellarla simbólicamente.
Otros misterios regios incluyen el anillo de ónice negro de la reina María Luisa de Palma, al que se le atribuían capacidades proféticas y que trajo desgracias a sus posteriores dueños; la leyenda de la "cuna de los suspiros" de María de las Mercedes, primera esposa de Alfonso XII, que crujía en cada aniversario de su muerte; o el trono de Fernando VII, que según se cuenta fue tallado con madera de un árbol maldito y provocaba malestar a quien se sentara en él.
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