Menores de 16 con redes sociales: todo lo que debes saber sobre los riesgos, las recomendaciones y los límites, según los expertos
Psicólogos y pediatras advierten desde hace años de que el uso temprano del móvil no solo afecta al bienestar emocional, sino también al aprendizaje y a la salud física

Menores de 16 con redes sociales
Madrid - Publicado el
3 min lectura
La propuesta del Gobierno de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que preocupa cada vez más a familias, profesores y profesionales sanitarios.
Psicólogos, pediatras y expertos en educación llevan tiempo alertando de los efectos que puede tener el uso temprano e intensivo del móvil en el desarrollo de niños y adolescentes.
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Más allá de la polémica política, distintos estudios apuntan a riesgos reales para la salud mental, el aprendizaje y el bienestar físico.
El cerebro de niños y adolescentes todavía se encuentra en una fase clave de desarrollo. En este periodo, la exposición constante a notificaciones, vídeos y contenidos pensados para captar la atención puede afectar a la forma en la que gestionan sus emociones y su autoestima.
Los especialistas señalan que las redes fomentan la comparación continua con los demás, la búsqueda de aprobación a través de "me gusta" y la necesidad de estar siempre conectado.
Este comportamiento se relaciona con un aumento de la ansiedad, la frustración y, en algunos casos, con síntomas depresivos.
Además, la dificultad para desconectar del entorno digital reduce los momentos de descanso mental y puede favorecer conductas impulsivas en edades en las que el autocontrol aún no está del todo desarrollado.

Un grupo de niños con teléfonos móviles
Pantallas, aprendizaje y salud en riesgo
El impacto del móvil no se limita solo al plano emocional. Diversos estudios relacionan el uso excesivo de pantallas en edades tempranas con retrasos en el desarrollo del lenguaje, un vocabulario más limitado y problemas de comprensión lectora.
En el ámbito educativo, muchos docentes detectan cada vez más dificultades para mantener la atención en clase. El consumo rápido de vídeos y contenidos breves hace que resulte más complicado concentrarse durante tareas largas, como estudiar o leer.
La multitarea digital, muy habitual entre adolescentes, también influye en el rendimiento académico y en la capacidad de organizarse, dos aspectos clave en esta etapa.
El uso intensivo del móvil y otros dispositivos también tiene efectos sobre la salud física. La fatiga visual, la sequedad ocular o el aumento de la miopía son algunos de los problemas más frecuentes asociados a pasar muchas horas frente a la pantalla.
A esto se suman las alteraciones del sueño, sobre todo cuando el móvil se utiliza antes de acostarse. La luz azul dificulta la producción de melatonina, una hormona fundamental para descansar bien.
El sedentarismo y las malas posturas completan un escenario que, mantenido en el tiempo, puede acabar generando molestias físicas y hábitos poco saludables.

Grupo de niños
Qué límites recomiendan psicólogos y pediatras
Ante esta situación, los expertos coinciden en que no se trata de demonizar la tecnología, sino de aprender a utilizarla con sentido común. Entre las recomendaciones más habituales destacan:
- Retrasar lo máximo posible la creación de perfiles en redes sociales.
- Establecer horarios claros para el uso del móvil.
- Evitar pantallas durante las comidas y antes de dormir.
- Fomentar actividades presenciales, deportivas y sociales.
- Acompañar y supervisar el consumo digital.
La implicación de las familias es clave para enseñar un uso responsable y prevenir situaciones como el ciberacoso o la sobreexposición.
La propuesta de limitar el acceso a redes sociales hasta los 16 años ha generado un debate complejo.
Por un lado, muchos profesionales defienden la necesidad de reforzar la protección de los menores. Por otro, surgen dudas sobre si es viable controlar realmente el acceso y hasta qué punto se puede limitar la autonomía digital.
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La Fiscalía de Menores y distintos organismos han señalado que la autorregulación de las plataformas no ha sido suficiente hasta ahora. Sin embargo, también insisten en que cualquier medida legal debe ir acompañada de educación digital y concienciación.
El uso del móvil forma parte del día a día de niños y adolescentes y difícilmente va a desaparecer. El reto está en aprender a integrarlo sin que perjudique su desarrollo personal, académico y emocional.
La mayoría de expertos coincide en que establecer límites claros, fomentar el pensamiento crítico y promover un uso equilibrado resulta más eficaz que una prohibición aislada.
En este proceso, familias, centros educativos, administraciones y empresas tecnológicas tienen una responsabilidad compartida sobre el bienestar de las próximas generaciones.





