Las verdaderas amenazas a la infancia son otras, no el fútbol

La peculiar propuesta de Podemos en Sant Antoni de prohibir el fútbol en los colegios ha vuelto a abrir el debate. 

Imagen de una portería en un colegio

Europa Press

Imagen de una portería en un colegio

Jordi Jiménez

Mallorca - Publicado el

5 min lectura

Son muchas las amenazas que se ciernen sobre la infancia en el mundo de hoy, podríamos todos enumerar una larga lista. Seguro que en la mente de cualquier madre y padre que vele por sus hijos,  hay innumerables preocupaciones, incluso puede que se pregunten si decisiones que ha tomado han sido las correctas.

Es improbable que entre esas amenazas que rondan la cabeza de los padres figure el fútbol. Sin embargo, para algunos políticos el fútbol es un verdadero problema que hay que prohibir en los colegios.

 Es el fútbol como podría ser otra cosa, cualquier cosa que no puedan controlar. El problema no es el fútbol, el problema es la visión cuadriculada, profundamente ideológica y sectaria que tienen algunos mayores y algunos políticos sobre la vida y lo que debe ser la educación.

La ocurrencia de la formación Podemos en Sant Antoni de Portmany, Eivissa, de prohibir el fútbol en los colegios (no fue aprobada) responde a esa visión particular que tienen sobre cómo debe ser todo. Pretenden ordenar a todo el mundo cómo debe vivir su vida, en lugar de permitir que los niños y niñas jueguen a lo que les apetezca. 

Con verdaderas amenazas para la infancia como el acoso escolar, el ciberacoso, el fracaso escolar, el incremento exponencial de los casos de cáncer infantil, de autismo, la obesidad infantil, la salud mental... Un médico deportivo me dijo hace muchos años, "si ves a los niños jugando en la calle o subidos a un árbol, serán niños felices". 

Ya no vemos a los niños subidos a los árboles salvo en el campo y en los pueblecitos porque el mundo urbano no lo permite, no vemos apenas a niños jugando en la calle en las ciudades porque es imposible, sólo a los pequeños del mundo rural o de pueblos más pequeños es posible esa escena. Los pequeños deben esperar a que llegue la hora del entrenamiento de fútbol por la tarde, o de baloncesto, o de tenis, o natación, lo que sea, para hacer deporte. Quizá en el recreo han podido jugar un poco, pero no como antes cuando cualquier rato lo aprovechábamos para jugar.

Lo que necesitan los niños es jugar, sea fútbol, baloncesto, frontón o canicas, jugar y jugar. No hay tiempo para jugar, les queremos como genios precoces que sepan muchas cosas y hacer cosas de mayores muy pronto, les queremos muy ocupados y por eso les damos pantallas para que se entretengan. 

Desde cuándo los niños tienen que entretenerse con pantallas, en los comienzos de la tecnología los niños tenían la oportunidad de jugar a los marcianitos ocasionalmente, como un gran recreo, como un gran premio, si tenían alguna moneda en el bolsillo. Pero lo hacían después de haber jugado durante horas del día, después de haber ido a clase. 

Jugaban a lo que luego he descubierto que se llamaba "pinball" o "flipper", "pímbola"... ni idea, en mi época aquello era simplemente "jugar a las máquinas". Era un extra si aún teníamos alguna moneda en el bolsillo, cosa rara.

En una sociedad en la que algunos pretenden organizarlo todo, que pretende sobreproteger de algo que no se puede proteger, la vida, porque la vida es un aprendizaje, hay adultos obsesionados con prohibir, organizar, decidir por los demás. Y le suele tocar al fútbol como objetivo, como peligro y amenaza que hay que combatir. Quizá arrastren algún trauma infantil pero que no es pretexto para imponer a los demás una visión particular sobre la educación. 

Más juegos y deporte, menos pantallas.-

En lugar de encontrar más huecos para más actividad física, para tener unos niños saludables, que se muevan, que se cansen, que se desfoguen, que lleguen satisfechos al aula para atender a las materias, en lugar de que jueguen más, quieren prohibir que jueguen, quieren que haya jardines en lugar de pistas en las que jugar. 

Los jardines son necesarios pero no necesariamente en un patio de colegio. Lo que el niño quiere es correr y jugar, y la niña, que muchos se olvidan de que las niñas juegan a fútbol y a lo que sea, que cada día más niñas juegan a fútbol y que además somos potencia en fútbol femenino. Como en baloncesto, como en otros deportes. 

Una amenaza real para la infancia es el acoso escolar, algo que se detecta con un poco de atención, en lo que deben poner el foco los docentes, sobre lo que se debe hablar a los niños. Una amenaza real es la pedofilia, una gran amenaza sobre la infancia en la proximidad física y virtual, lo que llega a través de esas pantallas que los niños no debieran estar manejando. Hay una gran responsabilidad  de algunas familias, que han dado una herramienta potencialmente peligrosísima a niños que debieran estar a salvo de esas amenazas. 

Una amenaza real para la infancia es el cáncer, que ha aumentado, el autismo, que ha aumentado. Hay que investigar por qué hay más cáncer infantil que nunca, por qué han crecido exponencialmente los casos de autismo. Por qué se etiquetan tantas cosas en seguida como enfermedad. Muchos adultos piensan que de ser niños a día de hoy, serían etiquetados como enfermos de tal o cual cosa, porque todo tiene etiquetas y todo es un problema para que el que milagrosamente suele haber una solución recetada. Es casualidad.

Amenaza real para la infancia es la obesidad, precisamente por la mucha más actividad sedentaria que física, porque hay más pantallas que juegos. 

Y además la calidad de la alimentación ha empeorado, la educación debiera empezar por una alimentación tradicional, equilibrada, saludable, casera, la comida de siempre en España, vamos. En lugar de eso los padres multiocupados, porque en esta sociedad parece con peor reputación dedicarse a los hijos que a un trabajo, les dan comida precocinada.  Hay gente del deporte que lleva muchos años alertando sobre este problema de la obesidad infantil, como Pau Gasol.

Amenaza real para la infancia es que no haya infancia, que los niños no nazcan. 

En lugar de poner el foco en las amenazas reales, hay políticos interesados en que el foco sea el fútbol, un juego, porque en el colegio es un juego más que un deporte, que permite ganar, perder, asociarse, relacionarse, discutir, reír, enfadarse, reconciliarse. Un entrenamiento para la vida. 

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