"Dios no tiene prisa": la Sagrada Familia encara su momento cumbre ante la posible visita del Papa
La inminente finalización de la torre de Jesucristo este 10 de junio podría contar con León XIV para inaugurar la que será la iglesia más alta del mundo

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La Sagrada Familia de Barcelona se aproxima a un hito histórico que cambiará para siempre el perfil de la ciudad. La torre de Jesucristo, la más alta del conjunto monumental, está a punto de ser culminada, y todo apunta a que su inauguración oficial podría tener lugar el próximo 10 de junio, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. El evento podría contar con un invitado de excepción: el Papa León XIV. Con la finalización de esta torre, la obra magna de Gaudí se convertirá en la iglesia más alta del mundo tras más de 140 años de construcción.
Un viaje papal en el horizonte
Aunque la visita papal no está confirmada oficialmente por la Santa Sede, un comité organizador en España ya trabaja en los preparativos, e incluso ha lanzado una página web oficial. La agenda que se baraja para León XIV incluye al menos tres paradas. Además de Barcelona, el Pontífice visitaría Madrid, como capital del país, y las Islas Canarias, un destino que el Papa Francisco anhelaba para visibilizar la crisis migratoria en la ruta atlántica, pero que no pudo cumplir antes de su fallecimiento.
La torre que roza el cielo de Barcelona
La culminación de la torre de Jesucristo es el epicentro de la celebración. El arquitecto y gaudinólogo José Manuel Almuzara, una de las personas que más conoce la obra de Gaudí, explica que la cruz que la corona tendrá cuatro brazos para ser visible desde cualquier ángulo. Alcanzará una altura de 172,5 metros, una cota que fue meticulosamente decidida por su creador. La idea, según Almuzara, es que la torre cambiará por completo el skyline de Barcelona, convirtiendo la cruz en el punto más alto de la ciudad.
Esta altura no es casual. Gaudí, en un gesto de humildad, determinó que su obra no debía sobrepasar la creación divina. Por ello, la torre es ligeramente inferior a la montaña de Montjuïc, que ronda los 177 metros. Almuzara recuerda las palabras del propio arquitecto: "la obra humana no puede superar la obra divina en su humildad". Esta filosofía explica también la parsimonia con la que ha avanzado el templo, un proyecto que ha sobrevivido a guerras, pandemias y crisis económicas.

La Sagrada Familia de Barcelona coloca el núcleo de la torre de Jesucristo
La obra humana no puede superar la obra divina en su humildad"
Arquitecto y gaudinólogo
El propio Gaudí restaba importancia a los plazos con una frase que Almuzara se encarga de recordar: "Mi cliente no tiene prisa", en referencia a Dios. Esta idea de que "las cosas hay que hacerlas bien" sigue vigente, pues aún queda por delante la construcción de la fachada principal, la de la Gloria, que podría demorarse hasta 2033 o 2035. Los andamios, según las previsiones, comenzarán a retirarse en marzo para que todo esté listo de cara a la posible inauguración en junio.
El camino de Gaudí hacia la santidad
Paralelamente a la construcción material, avanza el proceso para la beatificación de Antoni Gaudí. José Manuel Almuzara es una voz autorizada en el tema, ya que fue uno de los cinco laicos que en 1992 fundó la Asociación Pro Beatificación de Gaudí. Durante más de 30 años, se han dedicado a difundir la idea de que "detrás de esas obras hay un hombre santo". Actualmente, la parte actora del proceso es una asociación canónica que depende del Arzobispado de Barcelona.
Gaudí ya ostenta el título de Venerable, firmado por el Papa Francisco en 2023. El siguiente paso es que el Dicasterio de las Causas de los Santos reconozca como tal uno de los dos presuntos milagros que se han presentado. Si esto ocurre, el arquitecto pasaría a ser beato. Para la canonización final y ser declarado santo, se requeriría la confirmación de un segundo milagro.
Más allá de la proeza arquitectónica, Almuzara insiste en el propósito espiritual del templo. Para ello, cita el acta de la colocación de la primera piedra, que define el fin último del edificio.

Debe servir para que despierte su tibieza a los corazones adormecidos"
Arquitecto y gaudinólogo
Este poder trascendente de la Sagrada Familia queda patente en anécdotas como la que narra el gaudinólogo sobre un visitante que, abrumado por la belleza del lugar, le gritó emocionado: "José Manuel, yo soy ateo, ¿qué me está pasando?". Esa capacidad de conmover y despertar la fe, "exaltar la fe y dar calor a la caridad", es, para Almuzara, el verdadero milagro que Gaudí dejó en el corazón de Barcelona.
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