Manuel Viso, médico: "La realidad de las pastillas de caldo es que la sal suele ser el ingrediente principal; una sola pastilla aporta entre el 40% y el 60% de la sal que necesitamos en un día"
Las pastillas de caldo son habituales en la cocina, pero su composición poco tiene que ver con el caldo casero. Así lo advierte este médico experto en nutrición, que alerta de su alto contenido en sal y escaso valor nutricional

Captura de pantalla del médico Manuel Viso
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Las pastillas de caldo son un ingrediente habitual en muchas cocinas. Se utilizan para dar sabor a guisos, sopas o arroces de forma rápida y sencilla, y a menudo se perciben como una alternativa práctica al caldo casero. Sin embargo, su composición dista bastante de esa idea. El médico divulgador Manuel Viso, especialista en Urgencias y Hematología y experto en nutrición, advierte de que su perfil nutricional es muy diferente a lo que muchos creen.
El experto explica que la base de estos productos no tiene que ver con ingredientes frescos. Según señala, "mucha gente piensa que esto es caldo casero comprimido, pero la realidad es completamente diferente". En su opinión, se trata de un producto elaborado principalmente a partir de componentes que buscan potenciar el sabor. Tal y como detalla, "las pastillas de caldo están formadas, en esencia, por sal, potenciadores de sabor, grasas y aromas".
Uno de los elementos más relevantes es la cantidad de sal que contienen. Viso advierte de que "la sal suele ser el ingrediente principal" y que "una sola pastilla suele aportar entre el 40 y el 60% de la sal que necesitamos en el día". Este dato es especialmente importante si se tiene en cuenta que el exceso de sodio está relacionado con problemas de salud. En este sentido, recuerda que "un excesivo consumo de sal se asocia a hipertensión, problemas renales y retención de líquidos".
De hecho, en muchos casos, la sal supone más de la mitad del contenido de cada una de estas pastillas que, sumada a la sal que incluimos en el plato, hace que sea un porcentaje muy alto si tenemos en cuenta las recomendaciones de rebajar el consumo. Cada pastilla contiene unos 7 gramos de sal, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda no sobrepasar los 5 gramos diarios.
Qué contienen realmente las pastillas de caldo
Además de la sal, el médico pone el foco en otros componentes habituales de estos productos. Entre ellos, las grasas vegetales, que se utilizan para mejorar la textura y el sabor. Según explica, estas grasas vegetales, "muchas veces hidrogenadas", sirven para "dar sabor, textura y sensación de caldo con cuerpo". En relación con su impacto, advierte que, principalmente, "cuando están parcialmente hidrogenadas, pueden aumentar el colesterol malo, pero si no lo están, siguen siendo grasas de mala calidad".

Imagen de recurso de una pastilla de caldo
El especialista también menciona el glutamato monosódico, uno de los potenciadores de sabor más utilizados en la industria alimentaria. Aunque aclara que "su consumo en población sana es seguro", advierte de algunos efectos asociados: "Es importante saber que aumenta la palatabilidad: comerás más".
Además, explica que en determinadas personas puede generar molestias y puede causar dolor de cabeza, palpitaciones, sudoración, somnolencia, debilidad, náuseas, agotamiento. De hecho, todos estos componentes están muy estrechamente vinculados con el sobrepeso y la obesidad.
Poco valor nutricional pese a su uso frecuente
El médico también desmonta la idea de que estas pastillas aporten nutrientes relevantes. Aunque en su composición aparecen ingredientes como carne o verduras, su presencia es mínima. Por ello, concluye que "su aporte en vitaminas y proteínas es escasísimo, y es que su función es únicamente aromática".

Imagen de recurso de una pastilla de caldo
Algo similar ocurre con otros componentes que pueden aparecer en la etiqueta, como pueden ser las "verduras deshidratadas", cuyo aporte es "tan escaso" que, señala, "a nivel nutricional no significa nada". En cualquier caso, añade que su consumo ocasional "no significa que perjudique a la salud", pero insiste en la importancia de no confundirlas con un alimento completo: "Que sepas que no son caldo, y mucho menos casero".
De hecho, lo resumen en una sola frase: "Su sabor, intenso. Su aporte nutricional, escaso. Nulo"




