Línea editorial: "Ríos de sangre y lágrimas"
A la cabeza, la Santa Sede, como ha dicho el Papa, está dispuesta a todo para ponerse al servicio de esta paz tan anhelada

Línea editorial: "Ríos de sangre y lágrimas"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Con palabras muy duras, el Papa Francisco ha vuelto a pedir este domingo detener la guerra. En Ucrania, como ha afirmado Francisco, corren ríos de sangre y lágrimas. No se trata solo de una operación militar, sino de una guerra, que siembra muerte, destrucción y miseria.
El número de víctimas aumenta, al igual que el de las personas que huyen, especialmente las madres y los niños, por lo que la necesidad de ayuda humanitaria crece dramáticamente cada hora. En este sentido, el Papa ha pedido encarecidamente que se aseguren los corredores humanitarios y que se garantice y facilite el acceso de la ayuda a las zonas asediadas para proporcionar un socorro vital a tantos hermanos oprimidos por las bombas y el miedo.
La Iglesia no cesa de trabajar en pos de la paz, de palabra y de obra, haciendo todo lo posible para que paren los ataques armados y para que prevalezcan la negociación y el sentido común. Son muchísimas las iniciativas de Iglesia que se han puesto, literalmente, en situación de emergencia permanente para ayudar y tratar de canalizar la ayuda.
A la cabeza, la Santa Sede, como ha dicho el Papa, está dispuesta a todo para ponerse al servicio de esta paz tan anhelada. En estos días, precisamente, dos cardenales han ido hasta Ucrania para servir de cerca al pueblo. Se trata del Cardenal Konrad Krajewski, Limosnero Pontificio, y el Cardenal Michael Czerny, prefecto ad interim del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Su presencia no significa solamente la presencia del Papa, sino de todo el pueblo cristiano que quiere mostrarse cercano a los hermanos que sufren y hacer cuanto esté en sus manos para que, de una vez por todas, se ponga fin a esta locura.



