Madrid - Publicado el - Actualizado
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La agenda del Papa tiene en octubre como prioridad el acercamiento a los cristianos separados de Roma. Destaca el viaje del próximo 31 a Suecia por el quinto centenario de la Reforma protestante. La delegación católica deja claro que acude a conmemorar el acontecimiento, no a celebrarlo. Es un matiz importante, porque Lutero causó a la cristiandad heridas profundas que permanecen abiertas. En las últimas décadas se han producido grandes avances, como la aprobación, en 1999, de una declaración conjunta que zanja la disputa doctrinal que sirvió de pretexto para el cisma, pero sigue habiendo diferencias de fondo sobre la comprensión de la Iglesia y algunas cuestiones éticas. Francisco entiende, sin embargo, que hay mucho terreno para la misión común, y que el acercamiento permite que se vaya forjando un clima de amistad y de fraternidad. Es el mismo método que empleó en el encuentro de esta semana con el Primado anglicano. Sin dejar de reconocer los «serios obstáculos» que obstaculizan la plena comunión, ambos líderes plantean un mayor compromiso conjunto en campos como la defensa de la paz o la dignidad del hombre. Y en esa línea firmaban una declaración solo unos días después del viaje del Papa a Georgia, un país de mayoría ortodoxa. La distancia doctrinal era en este caso mucho menor, pero hay recelos enquistados que el viaje de Francisco sirvió para atemperar. Como Pontífice, una de sus principales responsabilidades es tender puentes con los cristianos separados, y Francisco no deja pasar ocasión de hacerlo.



