Ucrania teme quedarse sola
Una vez más sorprende al mundo la capacidad de resistencia ucraniana. Con todo, los signos de fatiga son evidentes

Escucha la Línea Editorial de la madrugada del 24 de marzo
Madrid - Publicado el
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Ya es primavera en Ucrania.
Esto significa que los ataques rusos contra infraestructuras energéticas para congelar de frío a la población dejan paso a la todavía más aterradora ofensiva terrestre. Las movilizaciones rusas hacen presagiar una campaña especialmente dura. En los primeros compases el ejército ucraniano se está defendiendo bien de un enemigo que le supera con creces en número, pero que envía al frente a soldados sin apenas preparación.
Los drones de Kiev no solo causan bajas cuantiosas entre las tropas rusas, sino que cada vez golpean con mayor desparpajo infraestructuras energéticas y militares a cientos de kilómetros.
Una vez más sorprende al mundo la capacidad de resistencia ucraniana. Con todo, los signos de fatiga son evidentes. El tiempo está del lado de Rusia, especialmente con el levantamiento parcial de las sanciones de EE. UU. al petróleo.
El gobierno ucraniano multiplica sus esfuerzos diplomáticos ante el riesgo cierto de ser la gran víctima colateral de la guerra de Irán. Eso incluye a la UE, donde algunos plantean la reanudación de compras de petróleo ruso.
De ahí la audaz decisión de enviar a decenas de sus expertos en drones para frenar los ataques de Irán en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Por mucho que Ucrania los necesite en casa, el mejor servicio que pueden hacer es congraciarse con el imprevisible Donald Trump y mantener la causa ucraniana viva en Washington. Porque, sí, de momento el ejército resiste, pero el país está exhausto. Y en la medida en que se materialicen los temores de una nueva recesión global, Ucrania sabe que puede quedarse sola.



