Un cocinero asesinado, un escondite en la montaña y una petición a cocina: así fue uno de los últimos cumpleaños de 'El Mencho'
Durante años, la vida de ‘El Mencho’ estuvo marcada por la violencia, el secretismo y la huida constante. Incluso en sus momentos más personales, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación se movía entre escondites y medidas extremas de seguridad, dejando escenas que reflejan mejor que nada quién era realmente

Conferencia de prensa en la oficina de la DEA en San Diego
Madrid - Publicado el
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La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, abatido este fin de semana en un operativo de las fuerzas de seguridad mexicanas, ha puesto fin a la trayectoria del narcotraficante más buscado del país y uno de los más perseguidos también por Estados Unidos.
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Su caída ha cerrado una etapa clave en el mapa criminal mexicano, pero también ha permitido conocer detalles hasta ahora poco conocidos de su vida como fugitivo. Entre ellos, la forma en que celebró uno de sus últimos cumpleaños: escondido en las montañas, lejos del lujo y rodeado de su círculo más cercano.
A diferencia de otros grandes nombres del narcotráfico, ‘El Mencho’ nunca fue un personaje público. Durante años, las autoridades solo dispusieron de unas pocas fotografías suyas, la mayoría tomadas en los años noventa, cuando fue detenido en Estados Unidos.
Esa falta de imágenes contribuyó a construir su leyenda como un líder invisible, alguien que dirigía una de las organizaciones más poderosas del mundo sin dejar rastro, tal y como recoge El País.
Desde su posición como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ‘El Mencho’ transformó el funcionamiento del narcotráfico en México. Su organización no solo se dedicó al tráfico de drogas, sino que amplió su influencia a otros ámbitos, consolidando una estructura compleja y altamente organizada, según detalla también El País.

Cartel de recompensa por ‘El Mencho’
el narco invisible y su historial de violencia
Uno de los primeros episodios que vinculó directamente su nombre con la violencia fue la desaparición de un cocinero que había sido contratado para trabajar en una celebración privada. Según las investigaciones policiales en Jalisco, el hombre nunca regresó a su casa. El caso marcó el inicio de su historial criminal y reflejó la brutalidad que caracterizaría después a su organización.
Este tipo de historias contribuyeron a forjar la imagen de un líder temido incluso dentro de su propio entorno, donde la lealtad era obligatoria y las consecuencias de fallar podían ser fatales.
Pero su estrategia no se limitaba a la violencia. Según algunas investigaciones, el entorno del capo llegó a plantear la posibilidad de ofrecer apoyo económico a estudiantes de Derecho y Contaduría con el objetivo de incorporarlos posteriormente a su organización.
La intención era construir una red profesional capaz de reforzar la estructura financiera y legal del cartel. Una estrategia que, de acuerdo con El País, buscaba fortalecer el funcionamiento interno del CJNG con perfiles cualificados. Este movimiento reflejaba una visión a largo plazo más propia de una empresa que de una banda criminal tradicional.

Abatido en México el líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), alias El Mencho
un cumpleaños en la clandestinidad
Durante sus últimos años, ‘El Mencho’ pasó gran parte del tiempo escondido en zonas montañosas entre los estados de Jalisco y Michoacán. Allí se refugiaba en campamentos y casas seguras, protegido por su círculo de confianza y alejado de las ciudades.
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Ese aislamiento también marcó sus momentos más personales. Uno de esos episodios tuvo lugar en julio de 2019, cuando celebró su 53 cumpleaños en una zona de resguardo en Talpa de Allende, en Jalisco.
Según informes militares, la celebración fue organizada por miembros de su organización, que trasladaron comida, ropa y otros suministros hasta el lugar.
El líder del CJNG, no pidió nada más que un pastel. Sin celebraciones ostentosas ni grandes banquetes, la escena reflejaba la discreción que marcó sus últimos años. Lejos de la imagen de lujo asociada a otros líderes del narcotráfico, el gesto evidenciaba hasta qué punto su vida se había reducido a la clandestinidad, incluso en una fecha señalada.
La escena refleja el contraste que marcó sus últimos años: el hombre que había construido uno de los cárteles más poderosos del mundo vivía escondido, celebrando su cumpleaños en la clandestinidad.
Meses y años después, su vida terminaría de la misma forma en la que había vivido durante tanto tiempo: huyendo. Su último cumpleaños no fue el de un rey del narcotráfico, sino el de un fugitivo.





