La vacuna del herpes zóster desvela un beneficio inesperado: frena el envejecimiento del organismo
Un estudio sugiere que esta inmunización no solo previene la enfermedad, sino que reduce la inflamación crónica y ralentiza los relojes moleculares del cuerpo

Madrid - Publicado el
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Una investigación reciente ha arrojado luz sobre un beneficio sorprendente de la vacuna contra el herpes zóster: su capacidad para ralentizar el envejecimiento biológico. Un equipo de científicos de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California (EE. UU.) ha descubierto una correlación significativa entre esta inmunización y la desaceleración de los marcadores moleculares del envejecimiento. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Journals of Gerontology, abre una nueva perspectiva sobre el impacto de las vacunas en la salud a largo plazo.
Los hallazgos sugieren que los beneficios de esta vacuna van mucho más allá de la simple prevención de las dolorosas erupciones cutáneas asociadas al herpes zóster. Los adultos de 70 años o más que recibieron la vacuna mostraron niveles de inflamación más bajos y perfiles genéticos considerablemente más 'jóvenes' que aquellos que no habían sido vacunados. Este efecto podría deberse a la capacidad de la vacuna para controlar la reactivación del virus latente de la varicela-zóster, contribuyendo así a un envejecimiento más saludable.

Herpes zoster
La edad del cuerpo, más allá del calendario
Para comprender el alcance de este descubrimiento, es fundamental diferenciar entre la edad cronológica y la edad biológica. Mientras que la primera se limita a contar los años desde el nacimiento, la segunda refleja el estado funcional de nuestros órganos y sistemas. Como explican las autoras del estudio, “dos personas de 65 años pueden ser muy diferentes por dentro: una puede tener un perfil biológico más joven, mientras que otra muestra signos de envejecimiento prematuro”. Esta diferencia es clave para entender la salud en la vejez.
Dos personas de 65 años pueden ser muy diferentes por dentro"
El equipo de investigación analizó los datos de más de 3.800 participantes para evaluar esta edad biológica. Utilizaron siete indicadores clave que incluyen la inflamación crónica, el envejecimiento del sistema inmunitario y los cambios epigenéticos (cómo se expresan los genes). Tras ajustar variables como los factores sociodemográficos, los resultados fueron claros: los individuos vacunados presentaban puntuaciones de envejecimiento biológico más bajas de manera consistente.
El 'inflammaging' como factor clave
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la conexión entre la vacuna y la reducción de la inflamación sistémica de bajo nivel, un fenómeno conocido como 'inflammaging'. Esta inflamación crónica es un factor determinante en el desarrollo de numerosas enfermedades asociadas a la edad, como las patologías cardiovasculares, la fragilidad y el deterioro cognitivo. La vacuna parece actuar directamente sobre esta causa subyacente.
La investigadora principal del estudio, Jung Ki Kim, explica el posible mecanismo de acción: “Al ayudar a reducir esta inflamación de fondo —posiblemente al evitar que el virus latente se reactive—, la vacuna podría estar apoyando un envejecimiento más saludable”. Lo más esperanzador es que estos efectos parecen ser duraderos, ya que los beneficios se observaron incluso en participantes que habían recibido la vacuna cuatro o más años antes del estudio.
La estrategia de vacunación en España
En España, la importancia de la inmunización frente al herpes zóster ha ganado reconocimiento en los últimos años. En 2021, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó la incorporación sistemática de la vacuna recombinante en el calendario oficial. Actualmente, la pauta se establece para la cohorte de personas que cumplen 65 años, un paso crucial para proteger a la población en una etapa vulnerable.
Además de la vacunación a los 65 años, el sistema de salud español está llevando a cabo una captación activa para inmunizar progresivamente a los grupos de mayor edad. La estrategia comienza con las personas de 80 años y desciende gradualmente hasta los 65. El objetivo principal es reducir la elevada carga de hospitalizaciones por esta enfermedad, que en nuestro país afecta especialmente a los mayores de 60 años, representando el 63,1 % de los ingresos hospitalarios.

Este estudio refuerza la idea de que las vacunas en la edad adulta no son solo un escudo contra enfermedades infecciosas específicas. Se consolidan como una estrategia integral para promover la resiliencia y la salud general a largo plazo. La vacunación contra el herpes zóster emerge así como una herramienta con un doble beneficio: protege contra una enfermedad molesta y, al mismo tiempo, contribuye a un envejecimiento más lento y saludable para la población mayor.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




