Un perito judicial destapa las graves carencias de seguridad en la alta velocidad tras el choque de trenes
La tecnología de seguimiento, que no es en tiempo real, y los protocolos de comunicación fallaron durante casi una hora hasta que se conoció la magnitud del accidente

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El reciente choque de un tren Alvia y un Iryo ha puesto de manifiesto importantes deficiencias en los sistemas de seguridad y los protocolos de actuación de la red de alta velocidad española. Así lo ha explicado el perito judicial Javier Alcalde en el programa ‘El Cascabel’ de TRECE, donde ha desgranado cómo la tecnología y la coordinación fallaron, provocando que se tardara cerca de una hora en conocer la magnitud real de la colisión.
Cronología de una tragedia invisible
Todo apunta a que la colisión se produjo a las 19:43 horas, momento en que se registró una bajada de tensión en la red. Dos minutos después, el maquinista del Iryo comunicó que había sufrido un “enganchón”, creyendo que se trataba de un problema con la catenaria. Sin embargo, no fue hasta las 19:48 cuando el centro de control de Atocha, tras no poder contactar con el maquinista del Alvia, que había fallecido en el siniestro, logró hablar con la interventora del tren.
La conversación con la interventora del Alvia reveló la existencia de heridos, aunque sin aclarar la causa. “Tengo sangre en la cabeza”, afirmó la trabajadora, una declaración que, según se comentó en el programa presentado por José Luis Pérez, fue seguida por una pregunta del operador sobre el estado del tren. Mientras esta llamada tenía lugar, el maquinista del Iryo volvía a contactar, esta vez con información crucial que todavía no permitía componer la escena completa.

Estado de uno de los trenes accidentados en Adamuz, Córdoba
A las 19:49, el conductor del Iryo alertó de un “descarrilamiento, está invadiendo la vía contigua”, y añadió que había heridos, necesitando abandonar la cabina. A pesar de esta grave información, desde el centro de control le aseguraron que no venía ningún otro tren. Adif activó el protocolo nacional H 24 a las 19:50, pero los equipos de emergencia que llegaron al lugar no supieron que había un segundo tren accidentado hasta casi una hora después del choque.
La tecnología: el gran punto ciego
El perito judicial Javier Alcalde arrojó luz sobre el principal interrogante: ¿por qué nadie vio el choque? La explicación reside en que el sistema de seguimiento “no es como un sistema de posicionamiento por GPS”. La infraestructura se basa en balizas situadas cada “700 metros a más de 2 kilómetros”, por lo que el panel de control solo muestra una “ocupación en esa zona de vía” con un punto rojo, sin especificar si el tren está parado por una avería o un accidente.
Esta limitación tecnológica obliga a que las comunicaciones dependan del “teléfono que lleva el maquinista en la cabina”, que en el caso del Alvia quedó inutilizado por el impacto. Alcalde ha señalado que los protocolos actuales “no están adecuados a situaciones” como esta, una vulnerabilidad que queda patente cuando un coche moderno puede tener un sistema de llamada automática a emergencias y un tren de alta velocidad, no.

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), entre otros, continúan este martes los trabajos en el lugar del accidente ferroviario en Adamuz
El mantenimiento, posible causa de origen
Desde el punto de vista judicial, el experto ha apuntado a que los primeros indicios sugieren “un problema en el mantenimiento de la infraestructura” como causa del siniestro. Alcalde ha subrayado la necesidad de investigar las obras acometidas, los materiales empleados y, en especial, “el asentamiento del balastro”, las piedras que sujetan la vía, cuyo deterioro puede generar vibraciones y afectar a los puntos de soldadura de los raíles.
Asimismo, el perito ha destacado que el aumento del tránsito ferroviario y el mayor peso de los nuevos trenes de Ouigo e Iryo “someten a un estrés mucho más grande a las infraestructuras”. Esto, en su opinión, exige que el mantenimiento deba ser “más ágil”, planteando serias dudas sobre si la red está preparada para las actuales y futuras demandas de circulación a alta velocidad.
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