"La superioridad militar de Estados Unidos e Israel es incalculable, indiscutible, pero los resultados no se perciben con esa contundencia"

El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada de este viernes 13 de marzo

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Señoras, señores, me alegro. Buenos días. ¿Qué tal? Es viernes, 13 de marzo, son las 8 de la mañana, son las 7 en Canarias. Y no sé si lo saben, pero ahí fuera hay una guerra, una guerra, guerra, guerra con todos los avíos, guerra con una actuación de primero la aviación y bombardeos, con intercambio de misiles y con más hostilidades, desde luego, claras, en las que se sabe que hay uno que acabará perdiendo, pero que por ahora va resistiendo, que es un país llamado Irán.

Cuyo líder Mojtaba Jamenei dirigió ayer su primer discurso tras su elección como nuevo jefe conturbante. Se leyó ese discurso en la tele y en la radio, pero no le vio nadie ni lo oyó nadie. Hay informaciones que apuntan a que este Jamenei resultó herido en el ataque que acabó con la vida de su padre, pero no se sabe nada de su paradero ni de su situación real. La verdad que tampoco puede extrañar mucho el secretismo total del régimen sobre su nuevo líder.

Porque si algo ha quedado claro es la vulnerabilidad del poder iraní ante la inteligencia israelí. O sea, como asome la nariz el Mojtaba Jamenei este por alguna calle y le vean o sepan de dónde a dónde va o dónde está metido, le sueltan un pepinazo, eso no hay ninguna duda. Cualquier movimiento sirve para dar pistas de su paradero. Ayer mismo Netanyahu amenazó a Jamenei y dijo que no puede mostrar su rostro.

Pero bueno, como le digo, es una guerra, guerra. El estrecho de Ormuz va a seguir cerrado. Irán utilizará todos los medios a su alcance para obligar a Estados Unidos a poner fin a los ataques. ¿Qué pasa con los medios? Que el almacén, el armario, se vacía. Irán ya no tiene fuerza aérea ni naval. Los centros de poder de la Guardia Revolucionaria están siendo atacados.

El presidente no puede aparecer por ninguna parte, pero esta gente resiste y están dispuestos a eso que es la guerra asimétrica, que es la falta de poderío militar. Bueno, pues tú te centras en otros objetivos. Dice: “¿Cuál es el objetivo?”. Destrozo la economía mundial. ¿Y cómo lo hago? Cierro el estrecho de Ormuz.

¿Y qué significa eso? Significa que el 20 % del petróleo que pasa por ahí hace que 10 millones de barriles no salgan a sus destinos, excepto China. La línea con China la tienen abierta. Bueno, cuando la OPEP quiere regular el mercado porque está muy bajo el precio del petróleo, lo que hace es reducir en como mucho 2 millones la producción de barriles y ya se nota eso en el precio.

Imagínense con 10. Y dirán: “Pero bueno, ¿y aquellos 500 que han promovido las reservas estratégicas de países?”. Sí, bueno, pero eso tarda un poco. De momento el precio del petróleo va a subir y la gasolina como consecuencia también. Y todo lo que se transporta con gasolina o con gasoil también.

Hasta el momento han sido atacados más de 18 barcos en la zona del estrecho de Ormuz. Casi un millar están bloqueados a ambos lados del estrecho. Los responsables americanos están estudiando a ver cómo actuar para garantizar el tránsito. Irán puede atacar los barcos con misiles y con minas, pero también con drones, con lanchas autodirigidas.

Que son armas más o menos baratas, rápidas y difíciles de contrarrestar por los costosos sistemas convencionales. El problema es, como les digo, cuánto le queda el armario a Irán, que ya está empezando a utilizar una serie de misiles más contundentes que quizás sería lo último que tuviera. Vamos a ver.

El bloqueo de Ormuz es el principal revés y casi el único que ha sufrido la poderosa maquinaria militar americana. Cuesta muchos miles de dólares, millones de dólares, esta guerra diaria a Estados Unidos. Y ahora deben estar todos los cerebros grises del Pentágono pensando cómo reabrir Ormuz.

Claro, sin algún control militar sobre el terreno eso es muy difícil, muy difícil. Y mañana se cumplirán dos semanas de los ataques de Estados Unidos e Israel. Y si hacemos un primer balance de la guerra, la superioridad militar de Estados Unidos y de Israel es incalculable, indiscutible.

Pero los resultados no se perciben con esa contundencia. Han atacado 6000 objetivos, han hundido 60 barcos iraníes. También han descabezado el régimen, pero el régimen no da sensación de flaquear. Ha escogido un nuevo líder.

Y digamos que la resistencia iraní, la oposición iraní y los muy hartos iraníes que son contrarios al régimen, que son muchos, están absolutamente atenazados. No hay una rebelión popular contra los ayatolás. Tampoco se observan fisuras en la cohesión que mantienen los países del Golfo ante la operación.

Porque los países del Golfo Pérsico, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Omán, han sido atacados y siguen siendo atacados. Hay fotografías hoy en la prensa de Dubái, una ciudad de lujo, de turismo, literalmente vacía. Pero aguantan.

No han provocado una escalada del conflicto esos ataques ni grietas en los países del Golfo. Todos siguen considerando respaldar implícitamente la operación contra Irán. Hasta incluso el gobierno del Líbano se ha mostrado más implicado que nunca contra la penetración de Hizbulá en su territorio.

Pero, sin embargo, un país debilitado, castigado como Irán puede poner en jaque la economía global. Ya el barril de petróleo se coloca por encima de los 100 dólares. Así que, amigos, todos los países occidentales se preparan para las consecuencias de una crisis económica que parece inevitable.

Algunos han adoptado medidas para paliar efectos del repunte. España no. España juntó ayer a cinco ministros, cinco, para reunirse con agentes sociales y no decir nada, no decidir nada.

El gobierno la sigue peinando, pero mientras tanto, como ya la vengo contando estos días, sigue recaudando y sigue haciendo caja. ¿A cuenta de qué? A cuenta de su asfixia, de usted que me está escuchando ahora.

La situación es casi dramática. Miren, por ejemplo, en el campo se ha disparado un 40 % el gasoil y el precio de los fertilizantes. El otro sector que preocupa es el del transporte.

Y cuando la gente del transporte se pone en huelga ya sabemos lo que pasa o las consecuencias que tiene. Pero estamos el resto, que sufrimos las subidas diarias de la cesta de la compra. Han sido el 40 % en 6 años, nada menos.

Y que dentro de pocos días andaremos en Semana Santa por carreteras con la gasolina en máximos. Dice Carlos Cuerpo que están estudiando ayudas fiscales, pero realmente no tienen el cuerpo ni el valor necesario para hacer lo que les aconsejaba Juan Roig el otro día.

Oiga, eliminen ustedes el IVA de los alimentos, por ejemplo. ¿Por qué? Porque quieren hacer caja. Porque luego, cuando tengan la caja hecha, ya le dirán a usted que algunas cositas le vamos a dar y para que usted luego se lo tenga que agradecer. No se olvide de eso.

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