El Papa León XIV: "Los consagrados son fuente de paz y permanecen donde retumban las armas"

En la Misa de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el Pontífice anima a los religiosos a ser fermento de paz y signo de esperanza en el mundo actual

Ana Palacios de Elías

Madrid - Publicado el

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El Papa León XIV ha presidido la Misa de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada en la Basílica de San Pedro, donde ha explicado que los religiosos están llamados a ser profetas y dar testimonio de la presencia de Dios en la historia. En un mundo donde la fe y la vida se distancian, el Pontífice los ha animado a ser fermento de paz y signo de esperanza, siguiendo el icono de la presentación de Jesús en el Templo.

Testigos de la historia

La celebración ha comenzado con la tradicional bendición de las velas y una procesión de parte de los 5.500 presentes en la basílica. En su homilía, retomando al profeta Malaquías, León XIV ha exhortado a los consagrados a convertirse, mediante el sacrificio de su existencia, en "braseros para el fuego del Fundidor" para que Cristo pueda purificar los corazones con su amor.

El Papa ha recordado el ejemplo de los fundadores y fundadoras de familias religiosas, quienes "con fe y valentía se han dejado transportar, a partir de la Mesa Eucarística" hacia misiones diversas. Ha mencionado su entrega, que los ha llevado "algunos al silencio de los claustros, otros a los desafíos del apostolado" o "a la pobreza de las calles".

Una presencia en medio del conflicto

El Pontífice ha continuado describiendo a estas mujeres y hombres como una "presencia orante en ambientes hostiles e indiferentes" y un "testigo de paz y reconciliación" en medio de "escenas de guerra y odio". Ha destacado que en ocasiones se han convertido en un "signo de contradicción" en Cristo, llegando incluso al martirio por actuar "contracorriente".

León XIV ha afirmado que las comunidades religiosas reclaman la sacralidad de la vida y que muchos "no se van, no huyen, permanecen" para ser un "signo, más elocuente que mil palabras, a la sacralidad inviolable de la vida". Su presencia, ha añadido, se mantiene "también donde resuenan las armas y donde parecen prevalecer la prepotencia, el interés y la violencia".

Profecía para el mundo

El Santo Padre ha recordado la invitación del Papa Francisco a las personas consagradas en su Carta de 2014, instándolas a "despertar al mundo". Según ha subrayado León XIV, citando a su predecesor, "la nota característica de la vida consagrada es la profecía".

Finalmente, a partir de la oración de Simeón, el Papa ha explicado que se puede aprender a tener la "mirada fija en los bienes futuros". Ha concluido que la vida religiosa "enseña la inseparabilidad entre el cuidado más auténtico por las realidades terrenas y la esperanza amorosa en las eternas", una profecía que se les ha confiado para "sembrar la fraternidad".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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