La modista Sole Alonso da la clave para una boda perfecta: “La novia que mejor se lo pasa en el probador es la que más guapa está”
Con una trayectoria profesional de más de treinta años y una historia personal marcada por el autismo severo de su hijo Jaime, Sole ofrece en 'Ecclesia es domingo' una mirada profunda sobre el amor conyugal y la esperanza

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En el marco de la Semana del Matrimonio, que la Iglesia celebra coincidiendo con la festividad de San Valentín, el programa 'Ecclesia es domingo' ha ofrecido el testimonio de Sole Alonso, modista especializada en vestidos de novia, esposa y madre, cuya vida está marcada por el amor al matrimonio, la fe y la entrega a su familia. Con una trayectoria profesional de más de treinta años y una historia personal marcada por el autismo severo de su hijo Jaime, Sole ofrece una mirada profunda y realista sobre el amor conyugal, el sacrificio y la esperanza.
Para Sole, el matrimonio es mucho más que un proyecto común: “Para mí es donde nace el amor, la familia y la soledad”. Junto a su marido Javier, arquitecto, ha construido un hogar en el que la paciencia, la generosidad y la entrega cotidiana son pilares fundamentales. Especialmente en el cuidado de Jaime, de 31 años, con una discapacidad reconocida del 88%. “Javier le recoge todos los días del centro de día y está toda la tarde con él hasta que llegamos Isabel y yo de trabajar. Desde el primer día que le vi sabía que me iba a casar con él”, recuerda Sole, subrayando la importancia del apoyo mutuo en la vida matrimonial.
Un matrimonio que crece en la dificultad
La llegada del diagnóstico de Jaime supuso un punto de inflexión en la vida familiar. “Yo veía que le pasaba algo a Jaime, no me entendía cuando tenía un año. Peregrinamos por consultas de psicólogos, logopedas hasta que en el 'Niño Jesús' nos dijo que era autista”. Poner nombre a lo que le ocurría a su hijo fue, paradójicamente, un alivio: “Me dio paz que le dieran un nombre a lo que le pasa y ponernos a trabajar”.
El cuidado constante de Jaime ha marcado la dinámica familiar. “Jaime no puede estar nunca solo”, explica Sole, aunque destaca también su enorme capacidad artística. Sus dibujos han dado lugar a camisetas, marcas solidarias e incluso colaboraciones con grandes firmas como Zara y El Corte Inglés. “En el mundo de la discapacidad Jaime es muy conocido”, afirma.
No obstante, el camino no ha estado exento de tensiones. “Los hijos unen y separan. Jaime une y separa”, reconoce. Las decisiones sobre su cuidado generan a veces discrepancias, pero Sole confía en la gracia de Dios para superar las dificultades: “Dios nos da la gracia para superar esas tensiones”.
La fe y la vocación de acompañar
La fe ocupa un lugar central en la vida de Sole. “Yo no entiendo mi vida sin Dios en ningún aspecto, para mí Dios es lo primero”, asegura. Aunque su marido no comparte su fe, la modista reconoce en él una bondad profunda: “Es una magnífica persona, más bondadoso y paciente que yo. Para mí tiene a Dios dentro”. Sobre su hijo, afirma con convicción: “Sé que no lo necesita porque Dios está en él más que en ninguna parte”.
En el ámbito profesional, Sole ha encontrado una forma privilegiada de acompañar a otras mujeres en uno de los momentos más importantes de su vida: el día de su boda. “Lo que más me gusta son los trajes de boda porque estoy con una mujer en el mejor momento de su vida, con la máxima ilusión, va a empezar una vida nueva y yo tengo que ser su hada madrina”.
“Lo que intento es encontrar lo que le gusta, lo que ha soñado y hacer que le favorezca”, explica. Para Sole, la actitud de la novia es clave: “La novia que mejor se lo pasa en el probador es la que más guapa está”. Y añade una reflexión que conecta directamente con el sentido profundo del matrimonio: “Cuando te sientes bien eres capaz de querer y hacer felices a los demás”.
Mirar al futuro con esperanza
Sole también reflexiona sobre los cambios en la manera de vivir el noviazgo y el matrimonio en las nuevas generaciones, a partir de la experiencia de sus hijos. “Nosotros empezamos más jóvenes, con 23 años, y nos fuimos conociendo en nuestra faceta de novios y luego nos casamos porque queríamos estar juntos todo el día”. A su hijo, que deseaba convivir con su novia, le aconsejó dar un paso más: “Le dije que se casara y se comprometiera con ella”. Para ella, el compromiso sigue siendo esencial, incluso en medio de las dificultades: “Muchas situaciones no son fáciles, pero tienes que seguir queriendo vivir con él y quererle”.





