El Papa felicita el Año Nuevo Lunar o Año Nuevo Chino, durante el rezo del Ángelus
Es la fiesta más importante en el calendario chino que entrarán en el año 4724 y que tiene el caballo como símbolo animal, un guiño del Papa al país asiático que más fricciones ha tenido con el Vaticano

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Entre los debates abiertos alrededor de la Santa Sede y la Iglesia, los que giran en torno a la política exterior vaticana, tienen siempre un marcado acento chino. Las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano han generado ríos de tinta real y digital, desde la Guerra Fría, hasta la actual situación en la que China se postula a ser el país hegemónico mundial y convertirse en la gran potencia en detrimento de Estados Unidos. De hecho, desde que el Partido Comunista Chino, con Mao Zedong a la cabeza, se hizo con el control del país, se rompieron las relaciones definitivamente, cuando la dictadura acusó a la misión diplomática del Papa de espionaje y de estar detrás de una rocambolesca y poco creíble conspiración para asesinar al líder chino.
Así, el catolicismo en China ha sido perseguido, visto como un elemento peligroso y desestabilizador de un régimen que se ha perpetuado hasta hoy. El Partido Comunista ha hostigado a los obispos del país, a los sacerdotes y a los fieles, hasta tal punto que ha dificultado enormemente una hipotética reconciliación. La Iglesia en China estaba dividida entre la iglesia al servicio del Partido Comunista y una Iglesia clandestina, fiel al Papa y al Vaticano. la situación de ruptura se prolangó durante más de medio siglo, irreconciliable durante el pontificado de muchos papas, por la cerrazón comunista. Fue Benedicto el que trató de acercar posturas 56 años después de la ruptura y consiguió que se dieran una serie de gestos que hacían ver con cierto optimismo la posibilidad de establecer relaciones formales de nuevo.
Un acuerdo histórico y discutido
Ese acercamiento fue recogido por Francisco, que desde el principio de su Pontificado, manifestó su voluntad de visitar el país. De hecho, fue el primer Papa al que China le abroió su espacio aéreo para que el avión papal pudiera atravesarlo en los viajes apostólicos del argentino, especialmente en el que le llevó a Corea del Sur en el 2014 y en el más reciente a Mongolia, un viaje que se entendió como un gesto de acercamiento al gigante asiático. Fue Francisco el que firmó el acuerdo histórico con China en el 2018, 67 años después de la expulsión del nuncio de China.
El acuerdo ha sido muy polémico, porque acepta que el Partido Comunista tenga voz, voto y veto en la elección de los obispos en el país. Desde la Santa Sede se aseguró que el objetivo del acuerdo era conseguir que los obispos en China también contaran con el visto bueno del Vaticano, además del del régimen. El orden de nombramiento establece que será China la que recomiende al prelado y el Vaticano tendrá la última palabra sobre si se veta o no al candidato propuesto. En un gesto de buena fe, Francisco reconoció a siete de los obispos que Pekín había nombrado previamente.
Uno de los grandes temas sobre los que los vaticanistas esperan a ver qué deriva coge el pontificado de León XIV es este. Por ahora, no ha habido tiempo a mostrar cómo enfocará el americano las relaciones sino-vaticanas, pero, a las puertas del Año Nuevo Chino, el Papa ha querido felicitar a los que lo celebran. Lo ha hecho sin nombrar directamente al país que dirige Xi Jinping: "En los próximos días se celebrará el año nuevo lunar, una festividad que celebrarán miles de millones de personas en Asia oriental y otras partes del mundo. Que esta alegre celebración sirva para reforzar los lazos familiares y de amistad, lleve serenidad a los hogares y a la sociedad, y sea una ocasión para mirar juntos hacia el futuro construyendo la paz y la prosperidad para todos los pueblos. Con mis mejores deseos para el nuevo año, expreso a todos mi afecto e invoco sobre cada uno la bendición del Señor."
El Papa también se ha acordado de Madagascar. La nación que habita esa gran isla pegada al continente africano, ha sido duramente golpeada por un ciclón que ha provocado numerosos daños personales y materiales: "Expreso mi cercanía a la población de Madagascar, afectada en tan poco tiempo por dos ciclones que han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra. Rezo por las víctimas y sus familiares, así como por todas las personas que han sufrido graves daños."
La catequesis posa la vista en la cuaresma
Ante cientos de personas reunidas al pie de las ventanas del Palacio Apostólico que se asoman a la Plaza de San Pedro, el papa León XIV ha pronunciado la habitual catequesis, previa al Ángelus. En ella reflexiona sobre el Sermón de la Montaña, parte fundamental del Evangelio de este domingo previo a la Cuaresma. En ese sermón, Jesucristo invita al mundo a entrar en el Reino de Dios, revelando el verdadero significado de la Ley de Moisés: "que no sirven para satisfacer una necesidad religiosa exterior y sentirse bien ante Dios, sino para hacernos entrar en la relación de amor con Dios y con los hermanos. Por eso, Jesús dice que no ha venido a abolir la Ley, «sino a dar cumplimiento".
El Papa ha aprovechado también la cercanía de San Valentín, para hablar del amor: "Hermanos y hermanas, Jesús nos enseña que la verdadera justicia es el amor y que, en cada precepto de la Ley, debemos percibir una exigencia de amor. No es suficiente con no matar físicamente a una persona, si después la mato con las palabras o no respeto su dignidad. Del mismo modo, no basta con ser fiel al cónyuge formalmente y no cometer adulterio, si en esa relación faltan la ternura recíproca, la escucha, el respeto, el cuidado mutuo y el caminar juntos en un proyecto común. A estos ejemplos, que Jesús mismo nos ofrece, podríamos agregar otros más. El Evangelio nos ofrece esta preciosa enseñanza: no se necesita una justicia mínima, se necesita un amor grande, que es posible gracias a la fuerza de Dios"





