El duro testimonio de una mujer que cuida a su marido dependiente en la Cañada Real: “Vivimos como perros”

Los vecinos reclaman que repongan el suministro eléctrico tras meses de oscuridad y aislamiento

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Cuidar de una persona dependiente es siempre una tarea complicada, que requiere de especialización. No todas las familias tienen recursos económicos suficientes como para delegar parte de este trabajo a los que saben. Y la Ley de Dependencia no llega, por desgracia, a todos.

Pero este drama se duplica o triplica cuando la persona dependiente y su cuidador viven en barrios como Cañada Real Galiana, donde los vecinos se enfrentan a condiciones infrahumanas en muchos casos, donde el suministro eléctrico está cortado desde el 2 de octubre, o donde conceptos como el de accesibilidad queda a años luz de ser una realidad.

"Mi marido está enfermo y necesito la luz para cuidarle"

A este panorama se enfrenta cada día una de las 4.500 personas que residen en Cañada Real Galiana. Su marido, ya anciano, no puede caminar. Va en silla de ruedas y, lo que es peor, sus extremidades están paralizadas. Tampoco se puede comunicar verbalmente. Sus cuidados, muchos, son difícilmente afrontables en las condiciones en las que se encuentra este asentamiento madrileño.

“Quiero que nos pongan la luz, tengo a mi marido enfermo y solo quiero que nos la devuelvan, que llevamos así cuatro meses. Estamos tirados como perros, pero también somos humanos”, lamenta su mujer en ‘Aleluya’.

La señora, de avanzada edad, nos invita a conocer la situación de su marido, que precisa de cuidados especiales, con un grado de discapacidad que ronda, sin temor a equivocarnos, del 100%: “Sin luz no puedo cuidarle ni ducharle… ¿a ver quién le cuida? Estamos pasando mucho. Esto no se puede aguantar. ¿A qué ellos tienen hijos y no quieren que se lo hagan?”, pregunta la mujer a los representantes de las administraciones públicas.

Junto a la señora con su marido dependiente se encontraban multitud de niños y niñas, a quienes le llamaba la curiosidad la presencia de los micrófonos de COPE en su barrio: “¡No podemos duchar con agua caliente ni ir al colegio!” gritaban al unísono.

"Ojalá vieran esto Pedro Sánchez y Díaz Ayuso"

Otro vecino que pasaba por allí en aquel momento, asentía con la cabeza a la hora de reconocer que los pequeños no podían acudir a la escuela. Su esposa precisaba que su marido está operado de cáncer y es diabético, por lo que su salud es precaria: “Está malito. Necesita la insulina y se la pone caliente porque no hay luz en el frigorífico. Los niños se duchan con olla de agua caliente. Ojalá estuvieran aquí Sánchez (presidente del Gobierno) y Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) para que lo vieran. ¡Qué harían si estuvieran sus hijos aquí!”, expresaba la vecina de Cañada Real visiblemente enfadada.

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