El campo español se indigna con las desventajas que pone de manifiesto el acuerdo de la Unión Europea con MERCOSUR: "No podemos más"
El inminente pacto comercial amenaza con hundir los precios y permitir la entrada de productos que no cumplen las exigencias sanitarias europeas, nos explica José Félix Soto, militante del Movimiento Rural Cristiano

MERCOSUR
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La firma inminente del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha desatado todas las alarmas entre los agricultores españoles, que ya han comenzado a movilizarse en señal de protesta. Denuncian lo que consideran una competencia desleal y advierten que el pacto abrirá la puerta a productos de menor calidad y sin las garantías sanitarias que se exigen en Europa. Esta preocupación fue abordada en el programa Ecclesia Al Día, presentado por Raquel Caldas.
En el espacio radiofónico intervino Juan Félix Soto, agricultor y militante del Movimiento Rural Cristiano en Miajadas (Cáceres), para expresar su rechazo categórico. "Nos parece muy mal, porque para los agricultores españoles, y no solo para los agricultores españoles, sino para los de los países de Mercosur, va a ser un acuerdo muy malo", sentenció Soto, remarcando el impacto negativo a ambos lados del Atlántico.
Un "capitalismo puro y duro"
Según el agricultor, el tratado es un claro ejemplo de "capitalismo puro y duro". Argumenta que, ante los aranceles de Estados Unidos, la Unión Europea busca mercados alternativos para sus productos industriales. A cambio, Mercosur venderá productos agrícolas y materias primas producidas bajo un modelo de "agricultura macroindustrial" con explotaciones enormes y en unas condiciones hoy impensables en el territorio comunitario.

Infografía explicativa de la UE
Estos productos, cultivados con fitosanitarios prohibidos en Europa desde hace tiempo y sin respetar las normas de bienestar animal, llegarán con precios imbatibles. "Nos vamos a encontrar en una situación que van a entrar productos agrícolas a unos precios con los que nosotros jamás vamos a poder competir", advirtió Soto. Esto, asegura, agravará la actual crisis de "precios hundidos" en sectores como el cereal y el vacuno, y convertirá el futuro para muchos agricultores en España en "muy, muy, muy complicado".
Cláusulas ineficaces y futuro incierto
La esperanza depositada en los mecanismos de control es nula. Soto considera que las "cláusulas de salvaguarda" y las "cláusulas espejo" que la UE dice que va a poner en marcha "son algo que no va a valer para nada y que va a ser papel mojado". Equiparó esta situación al fracaso en la aplicación de la Ley de la Cadena Alimentaria en España, que debía impedir la venta a pérdidas.

juan felix soto
Existe una profunda desconfianza en que las exigencias a los países de Mercosur sobre el respeto al medioambiente, la no deforestación del Amazonas o el bienestar animal se vayan a cumplir. "Sabemos que las medidas que les van a pedir [...] no se van a respetar", insistió. Soto recordó que se trata de empresas enormes que gestionan miles de hectáreas en países como Brasil o Argentina, con una capacidad de producción, por ejemplo, en carne de vacuno, superior a la de toda la Unión Europea.
¿Quién se beneficia realmente del acuerdo?
Juan Félix Soto tiene claro quiénes son los ganadores de este acuerdo. "Afecta negativamente a la agricultura familiar española y europea, y afecta negativamente a la agricultura en los países de Mercosur", detalló. Los verdaderos beneficiarios son "las grandes corporaciones agroalimentarias de Europa y las grandes empresas agrícolas de Mercosur". Para la UE, supone además abrir un mercado para exportar coches, maquinaria y tecnología.
El Movimiento Rural Cristiano, al que pertenece Juan Félix Soto, agrupa a cristianos que viven en el mundo rural y adquieren allí sus compromisos. Tal y como él mismo explicó, se trata de ser "cristianos comprometidos en el medio en el que vivimos", participando de forma activa en cooperativas, organizaciones agrarias y en las asociaciones de sus pueblos para defender su modo de vida.
El panorama para el campo español, que lleva años en una situación límite, se ensombrece todavía más. El acuerdo no solo amenaza la viabilidad de las pequeñas y medianas explotaciones, que son la base del sector primario y el sustento de miles de familias, sino también un modo de vida. El sector se enfrenta a un desafío que cuestiona su supervivencia frente a una lógica de mercado que ignora los costes sociales y medioambientales.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





