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Las notitas con las que amenazaban a Marc en el colegio: "Ten cuidado con lo que haces. Te voy a matar"

Nuria descubrió poniendo una lavadora que su hijo llevaba años sufriendo bullying

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 01:31

Nuria es madre de Marc, adolescente que estudia Segundo de Bachillerato en Barcelona. Marc sufrió bullying desde los cinco y hasta los once años. Nadie lo sabía hasta llegar a Quinto de Primaria. Nuria lo descubrió una mañana poniendo una colada: "Me encontré una nota en su pantalón. Vi una carta de un compañero de clase al que no conocía con un mensaje amenazante: "ten cuidado con lo que haces." Cuando Marc regresó a casa, le pregunté, me senté con él y fue cuando rompió a llorar. Contó que estaba amenazado. Tres días antes su acosador dibujó una tumba en el que le advertía que le iba a matar. Para la familia fue un mazazo muy grande no haberlo conocido antes.”

Marc era por aquel entonces un chico tímido, que trataba de pasar desapercibido. Nuria nunca tuvo claro por qué algunos compañeros de clase la tomaron contra él. Principalmente el acosador era el chico "popular" de la clase, el más fuerte, que iba siempre acompañado por sus "lacayos". “Yo creo que no hay ningún motivo concreto. De la amenaza del acoso no se libra nadie. Puede ser por sacar buenas o malas notas, ser gordito, llevar gafas... En el caso de Marc, era un chico rubito con pelo largo, y empezaron a llamarle "nenaza", le bajaban los pantalones, le daban collejas, empujones... De hecho, recuerdo que hubo una época en el que quería raparse la cabeza, y no entendíamos muy bien el por qué, ya que en casa no explicaba nada. Estaba muy asustado. Incluso cuando lo comentaba a la profesora, ella no le hacía caso."

Pasaba el tiempo, y Marc seguía sufriendo en silencio. Sus comportamientos cada vez eran más anormales. Su salud también comenzaba a resentirse. Lo manifestaba mediante dolores de cabeza, de barriga o se despertaba por las noches. El pediatra no observaba nada raro. Nadie daba con la tecla, hasta que su madre descubrió aquella nota al poner la lavadora.

A partir de ese momento, empieza una contrarreloj para arreglar el problema: “Cuando fuimos al colegio, la profesora no sabía nada. Le mostré la nota, y se quedó sorprendida. En un primer momento, la directora del centro nos pedía que no nos alarmásemos, pero iban pasando los días y las semanas, y a Marc le seguían acosando. El colegio tardó mucho en reaccionar, porque los acosadores saben muy bien donde tienen que actuar, y lo peor es que las víctimas no saben defenderse porque tienen mucho miedo”.

Para salir adelante, la familia de Marc recurrió a la asociación 'No al Acoso Escolar', que presta ayuda a las víctimas y a sus familiares en todo el proceso, desde la inspección. Nuria confiesa que la asociación ha sido la salvación de su hijo: "La actuación de la asociación es increíble. Cuando estás en el peor momento y se cierran las puertas viendo como el colegio no actúa, ellos hacen un trabajo tremendo. Muchos centros aún niegan que exista el acoso. Gracias a esta presión de la asociación, logramos que Marc tuviera una tutora individual los dos últimos meses de curso. Así al menos estaba vigilado constantemente, aunque tuviera que jugar solo en el patio."

Nuria y su marido tenían decidido cambiar a su hijo de centro, aunque el estado avanzado del curso y la noticia de que su acosador no continuaría en el colegio para estudiar Sexto de Primaria, contribuyeron a cambiar de decisión. De lo contrario, Nuria no descarta que hubieran recurrido a los tribunales.

A partir de ese momento, la vida de Marc dio un giro de 180 grados. Lo acabó superando, aunque algo queda, como reconoce Nuria: “Sobre todo cuando ve imágenes de acoso en la televisión reacciona y comenta sus experiencias. Fue horrible por lo que tuvo que pasar. Por eso, lo más importante es la prevención y concienciar a la población de que el bullying existe en los colegios. Es importante que cuando la víctima lo cuente a los profesores, éstos le crean."

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