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El mediático caso de Ortega Cano: cuando la velocidad y el alcohol matan a un tercero

Supuso un antes y un después en el ámbito de los delitos por conducción bajo los efectos del alcohol

ORTEGA CANO ABANDONA EL HOSPITAL VISIBLEMENTE EMOCIONADO

ANDALUCÍA. SV. SEVILLA,11/07/2011,- El matador de toros y ganadero José Ortega Cano ha abandonado hoy, visiblemente emocionado, el hospital Virgen Macarena de Sevilla, donde ha permanecido casi un mes y medio tras sufrir un grave accidente de tráfico. EFE/Juan FerrerasJuan Ferreras

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 01:19

Más del 40% de las muertes por accidentes de tráfico en nuestro país se producen por el consumo de alcohol, drogas o psicofármacos, según un informe del Instituto Nacional de Toxicología. Sin embargo, hubo uno de estos trágicos eventos que marcó un antes y un después para la sociedad: el día en que el torero José Ortega Cano cogió el coche borracho y provocó un accidente en el que una persona perdió la vida.

El diestro llevaba una tasa de alcohol en sangre de 1,26 gramos de alcohol por litro cuando un 28 de mayo de 2011 se subió al asiento del conductor de su Mercedes. Se dirigía a su finca 'Yerbabuena', después de dejar a su hija en casa de una amiga. A las 22:30 de la noche, su coche invadió el carril contrario, colisionando frontalmente contra el vehículo que circulaba por él. Carlos Parra, que llevaba el otro coche, murió en el acto.

A pesar de la defensa de su abogado, Enrique Trebolle, quedó demostrado que el Mercedes de Ortega Cano rodaba a 126 km por hora y no a los 96 km por hora que mantuvo durante la vista. El 12 de marzo del año siguiente, tras haber pasado en varias ocasiones por el quirófano a causa de sus lesiones y con su tercer hijo recién nacido, el extorero se sentó en el banquillo de un juicio que todos consideraban perdido.

Esquivando los flashes de los cientos de periodistas que se apostillaron a las puertas del Juzgado número 6 de Sevilla, Ortega Cano defendió por activa y por pasiva que no cometió infracción alguna en aquella fatídica noche. Mientras, la familia del fallecido reclamaba una sentencia “ejemplar” contra el viudo de Rocío Jurado.

El jurado le impuso dos años, seis meses y un día de prisión, por un delito de homicidio imprudente y un delito contra la seguridad vial. Además, tuvo que indemnizar a la familia Parra con 170.000 euros. En el recurso, la Audiencia confirmó la pena y añadió otro delito, el de conducción bajo los efectos del alcohol. El procesado ingresó en la cárcel de Zuera, en Zaragoza.

Un año después, el torero solicitó un indulto, que no le fue concedido por la oposición de la Fiscalía. En junio de 2015, Ortega Cano obtuvo el tercer grado y abandonó la prisión. Se trasladó a Madrid con su pareja, donde mantiene su residencia habitual en la actualidad.

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