

"El funeral por las 45 víctimas de Adamuz ha sido un compendio de dignidad, de señorío, de sentimiento, de coherencia con una identidad"
El director de 'Herrera en COPE' también critica la ausencia de Pedro Sánchez en el funeral
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Señoras, señores, me alegro. Buenos días.
Lo que puede ser la fatalidad: un calambre en el cuerpo de Carlos Alcaraz le está haciendo muy cuesta arriba un partido que tenía prácticamente ganado contra el número tres del mundo para plantarse en la final del Open de Australia. Veremos cómo evoluciona. Le han dado zumo de pepinillos, que se ve que es una cosa asquerosa, pero se conoce que sirve muy bien para los calambres. A ver si se puede recuperar. Pero qué fatalidad, qué fatalidad.
Bueno, damas y caballeros, hoy es el día. Le contaba yo a las 7 de la mañana: hoy es el día en el que la gente de Huelva se va a levantar con la certeza de que toda España es plenamente consciente de la dignidad que atesora, porque el funeral por las 45 víctimas de Adamuz ha sido un compendio de dignidad, de señorío, de sentimiento, de coherencia con una identidad, con una manera de ser. Contención, dolor, sin abucheos ni insultos al Gobierno, que ya se cuidó de que no le pasara lo mismo que ellos le montaron a Carlos Mazón. Pero tampoco hubo sumisión para que el acto tuviera el formato que le diera la gana a los cursis de Moncloa.
Miren, Pedro Sánchez solo ha hablado en tres ocasiones del accidente ferroviario de Adamuz, en el que han perdido la vida —le recuerdo— 45 personas. La primera vez que lo hizo fue en el lugar del siniestro: se puso un chaleco y dio una declaración breve. La segunda, en Bruselas, tras un Consejo Europeo, donde no tuvo más remedio que contestar a una pregunta de los periodistas. Y la tercera y última fue en un mitin de campaña en Aragón. ¿Se acuerdan ustedes cuando se pusieron allí a aplaudir todos enfervorecidos a Óscar Puente, que lo acababa de citar el presidente del Gobierno? Allí dijo que su Gobierno es estupendo porque responde a las tragedias con eficacia, empatía con las víctimas y todo eso.
Bueno, pues ayer tuvimos una doble lección de esa empatía de la que presume Sánchez. Sánchez pegó la espantada. Como buen cobarde, como buen miserable indecente, pegó la espantada y no fue al funeral. No tenía nada que hacer. No tenía agenda alguna, ni visitas, ni compromisos, ni viajes. No tenía nada, pero prefirió no estar con las víctimas. Eso es inconcebible en un gobernante con un mínimo de respeto a la sociedad.
¿Ustedes son capaces de recordar una sola tragedia similar en España o en otro país donde el jefe del Gobierno desprecie de esa manera el dolor de las víctimas y deje solo al jefe del Estado? Yo no he hecho el ejercicio, pero no recuerdo un solo caso. Es un auténtico desaire. Es una muestra de soberbia, de indiferencia ante el sufrimiento de unos compatriotas. A lo mejor Sánchez considera que las víctimas de Adamuz son del otro lado del muro y por eso no merecen la compañía ni el respeto del presidente del Gobierno. Parece ser presidente del Gobierno no es capaz de dar una espantada tan vil, tan mezquina como la que protagonizó ayer este, repito, miserable indecente, el que presume de empatía.
Por cierto, tampoco le merecieron a Santiago Abascal, el líder de Vox, esas víctimas su presencia y su compañía. Bueno, ellos sabrán. Abascal se comporta cada día más como Sánchez.
Estuvieron, claro, los Reyes, que acompañaron una a una a las familias y estuvieron casi una hora con ellas, escuchando las historias y el duelo. También el presidente de la Junta, Juanma Moreno; el líder del PP, Núñez Feijóo; y tres ministros que no se atrevieron a entrar por la puerta principal y entraron por un lateral. Ese miedo del Gobierno a las víctimas es el reconocimiento explícito de que se saben en falta por el evidente deterioro de la red ferroviaria, cuyo trágico colofón ha sido una tragedia como la de Adamuz.
Pero también porque el PSOE se ha convertido en un especialista en manipulación política de las catástrofes. Lo hizo en el 11-M, en el Prestige, en la DANA, en los incendios del verano. Lo ha intentado con Juanma Moreno con el problema de los cribados. Siempre hay un problema, una catástrofe, y la izquierda lo utiliza para llamar asesinos a los demás. La izquierda ha convertido todas las tragedias en armas arrojadizas y ahora que no pueden encontrar a nadie a quien culpar de la tragedia de Adamuz, saben que muchos les quieren aplicar a ellos la misma vara de medir.
Tampoco asistió al funeral de Huelva el ministro Óscar Puente, pero al menos tenía una justificación: estaba en el Senado diciendo que duerme poco y que lo ha hecho muy bien. Ahí vimos otro ejemplo de empatía del Gobierno. Con 46 muertos, un rosario de deficiencias, Óscar Puente no tuvo mejor idea que presumir de gestión. Es como la cabra que tira al monte. Ayer empezó a sacar otra vez el tipo engreído y soberbio que ha sido siempre.
45 muertos en Adamuz, 46 con el de Gelida, y a nosotros nos importa lo que tú duermes. 46 muertos. Una comisión de investigación de accidentes sorprendida porque la renovación del tramo no fue realmente completa. Y tú dices que lo estás haciendo muy bien. El mismo día en el que se celebra un funeral por las víctimas de un accidente registrado en un servicio de tu competencia. Eso es una afrenta. Bueno, es algo peor: es una estupidez.
Es el ministro en estado puro, quitándose esa capa de nazareno que se ha puesto para disimular, para hacerse perdonar las negligencias de su ministerio. Es lo único que ha quedado de su comparecencia: ni un dato nuevo, ni una explicación satisfactoria, ni un gesto de humildad. La culpa será de la herencia del PP, de los bulos, de la desinformación… después de siete años y medio de Gobierno del indecente Sánchez.
Hoy cuenta ABC la última de ese pozo de negligencia. Publica que ADIF, con Pardo de Vera —ahora imputada—, ordenó recortar en mantenimiento y conservación de las vías. Correos intervenidos por la UCO demuestran que el plan de reducción de costes superaba los 95 millones de euros.
Y la otra noticia del día es la que estamos esperando: que el famoso sobre de Aldama se abra. Ese famoso sobre del que Aldama lleva hablando desde que vino aquí por primera vez, en el que se contendría supuestamente alguna información que liga la financiación del PSOE o de la Internacional Socialista al petróleo venezolano y a algún dinero que habría salido. Ese sobre del que Aldama ha hablado tanto y que decía tener en un lugar bien seguro. Ahora está en manos del juez. A ver si lo conocemos. Sería un detalle maravilloso.



