Luisa, churrera, ante la subida del precio del aceite de girasol: “Al final lo paga el cliente”
La invasión de Ucrania por parte de Rusia provoca una subida de precios en varios alimentos

Luisa, churrera, ante la subida del precio del aceite de girasol: “Al final lo paga el cliente”
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha puesto en jaque al sector del aceite de girasol, que ha hecho que incluso algunos supermercados limiten su venta a una unidad por por cliente para evitar el desabastecimiento porque la falta de stock está disparando más su precio.
Si bien su uso no es mayoritario en los hogares españoles, son varios los sectores, como por ejemplo la hostelería y la repostería, y las empresas que lo utilizan para la fabricación de harinas, pan, bollería, cervezas, conservas o incluso pienso de los animales.
Uno de los sectores que más está notando la subida del precio del aceite de girasol es el de las churrerías. Los churreros tienen que pagar el litro de aceite de girasol a más del doble que hace siete días.
La semana pasada se pagaba el litro a 1,50 euros. El lunes pasado ya subió a 2,70 y ahora el precio es de 3,50. Según los datos del último IPC, ha aumentado su precio en un 30%.
En estos establecimientos llevan notando las subidas de precios desde hace algunos años, pero ahora la situación se ha vuelto muy delicada.
Esta semana se está celebrando en Valencia las Fallas. Unas fiestas fundamentales para los churreros valencianos que hacen la facturación más importante del año. Antonio es el jefe de la Churrería el Duque, en Valencia. Nos cuenta que los precios se han disparado.
“En una semana nos subió más del doble, dos euros más. Yo estab apagando el litro a 1,46 y la ultima vez que pregunté a 3,50”, dice.
La protesta de los churreros es hacia las distribuidoras, que están aprovechando la situación para subir los precios y aumentar sus beneficios. Se están encontrando con subidas por todos lados. Otra persona perteneciente al sector de los churros es Luisa. Ella trabaja en “Casa Piloto”, una de las churrerías más antiguas de Valencia. Nos cuenta que desde septiembre del año pasado el aceite ha experimentado una subida enorme al igual que la harina.
“La harina la estábamos comprando a 40 céntimos el kilo y ahora está a un euro. Claro, todo eso repercute en el precio de los productos”, dice Luisa.
Así mismo, el gremio no encuentra alternativas en el uso de otro tipo de aceites como el de orujo, el de oliva u otro tipo de grasas para frituras, porque también han incrementado sus precios debido a la escasez. Luisa nos cuenta que están ante un serio problema.
“Nosotros nos podría salir 150% más el precio de la materia prima. El aceite, la harina... Si es cierto que este producto tiene margen. La materia prima la principio era barata pero con el encarecimiento del aceite hemos tenido que subir los precios y quien lo paga al final es el último eslabón que es el consumidor”.
Para Luisa, estos días de Fallas son muy importantes porque no dejan de recibir clientes en su churrería. La parte mala, con el resto de días del año.
“Cuando pasan las fallas las ventas bajan muchísimo. Llega un momento que no te merece ni la pena hacer churros, por eso muchas cierran y en Valencia no hay churrerías. Esto producto es perecedero, cuando pasa media hora lo tienes que tirar porque ya no vale”.
Esta es la realidad de un sector que está viviendo de primera mano el conflicto de Ucrania y sus consecuencias. En este caso, con las subidas en el precio del aceite de girasol, en la harina, en el agua y en la luz. Casi el 80% de lo que necesitan para trabajar.



