La foto: "La niña se queda bailando delante de la luna"
Fernando de Haro elige una foto de para cerrar el programa

Publicado el - Actualizado
2 min lectura
"La foto que me ha llamado la atención la pública hoy el diario El País en su sección de Madrid. La foto es de una niña crecida, la mano derecha en alto, con la castañuela para llamar a la puerta del cielo, para despertar a los ángeles sin cuerpo que se han quedado dormidos, cansados de no tener ni párpados ni desvelos. La niña, de morado y púrpura, levanta con una mano la castañuela y posa la otra en la cadera, la cinturita un soplo y la falda colorada con los volantes muy almidonados y planchados por el aire que le dice guapa y reguapa. La niña está bailando, quien sabe si una segurilla, tiene la niña largo y negro el pelo, tiene la niña brillantes las pupilas y la gente grita: corred las cortinas, abrid los visillos que queremos ver a la niña que con las manos escarba el firmamento buscando, como todos, un nombre y un verso. La niña mira a la cámara con cara de mujer, quiere reirse con malicia, pone en la mirada mucha intención, pero le asoman de los labios encarnados unos dientes de inocencia. La sombra de la bailaora se refleja en la pared y son sus brazos y es su perfil una estatua perfecta hecha de viento de jazmín y de agua de hierbabuena. La mano alzada, en la sombra, más apuntada, más precisa, buscando un nombre y un verso. Se va el fotográfo y se queda la niña la noche entera, con el balcón abierto, bailando delante de la luna para que le enseñe el paso y el gesto perfecto. La niña baila y rebaila las esquinas del aire, por ver si su cuerpo consigue encontrar la música de la que nacieron estrellas, planetas y versos. Como la niña que baila, uno busca y rebusca el gesto conforme, la palabra sencilla, que le dejen a uno satisfecho. Y el alba también le encuentra a uno sabiendo que tendrá que seguir escarbando".



