La foto: “Los chicos de la foto saben que no están hechos para cargar carteras llenas de costumbre”
Escucha la foto del día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto en el País. Es el retrato de una clase pequeña, ahora le llaman a las clases aulas. Pero aula suena a hormiga con alas. Nosotros le llamabamos siempre clase. El suelo es de losetas grises, con un terrazo sin sorpesas, empedrado de monotonía y de costumbres consolidadas. El maestro, entre los últimos pupitres, bajo un mapa del mundo, lee unas lineas de un libro que tiene entre las manos. El maestro lee despacio, abriendo bien los labios, y las palabras salen de su boca como gallinas que no saben volar. Los dos chicos de primera fila, muy abrigados, escriben con atención en sus cuadernos. Las mesas las tienen atiborradas. Repletas las cajoneras, de las patas cuelgan bolsas, con la ropa de deporte, con la comida. La vida les cuelga de los pupitres. Y se afanan en que no les escape nada del dictado. Mientras intentan no perder nada, siguen teniendo en un rincón del alma muy viva la presencia de la compañera de la mesa de atrás. Piensan en ella cuando está a menos de un metro y no se atravén a volver la cabeza para no encontrarse con sus ojos, cuando están en casa merendado ilusiones, cuando se van a la cama y cuando se levantan. Los libros y los cuadernos están llenos de palabras, de tablas periódicas y de números. Y números y letras se les antojan tan grises como el terrazo. Sin saber pensarlo, sin saber decirlo, los chicos de la foto saben que no están hechos para cargar carteras llenas de costumbre. Esperan, sin saberlo, algo a alguien que no puedan sacudirse de las entretelas de su ánimo, que les deje sin aliento, que convierta la vida en una calentura.



