
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto en la web de PhotoEspaña, es una de las fotos de promoción de una exposición sobre 80 retratos de Alberto Schmmmer. El retrato en este caso es de la Chunga inmortalizada en blanco y negro sobre un fondo de tela. La Chunga con la mano derecha recoge una bata de cola y se forma una columna de volantes que juegan a plegarse y desplegarse, surtidor de un instante que se zimbrea, que asciende con su baile como una llama buscando más luz. La bata de cola es un surtidor en el que no hay sueño sino vida buscando más vida. El movimiento ascendente sigue en el brazo desnudo de la Chunga y llega hasta la boca algo torcida en un gesto que parece estar mendigando, pidiendo. Aros en las orejas, los ojos mediocerrados y el ceño fruncido y una frente grande con el pelo recogido tiene La Chunga. Y el brazo izquierdo, también desnudo, lo levanta la bailaora muy por encima de la cabeza, y ese brazo completa el remolino que empieza en los pies. La mano arriba, muy arriba, con las uñas pintadas se abre queriendo agarrar lo que no se ve. La mano muy arriba le da forma y voz a la bata de cola y al movimiento que sube del cuerpo. Es La Chungaa toda ella que se estira, que asciende para coger lo que no se ve en la foto, lo que está pero no se ve. Y la mano de la Chunga, es tu mano y la mía, al final de unos huesos que se elevan queriendo aferrar, coger, lo que está y no se ve.



