La foto: "Le cuelga a la taza un churrete por el borde"
Escucha la foto del día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado hoy la atención la he visto hoy internet, la publicó hace unos días el diario El País. Es de Anna Alejo. La imagen es vertical, con ese formato que le dan los teléfonos móviles a las cosas. Retratada queda la esquina recoleta de un café. Bancos corridos junto a una pared ligeramente rosa. Y después dos mesas breves, gemelas, muy juntas, rodeadas de sillas sobrias de madera, sillas elegantes. La mesa que se ve completa tiene en el centro un crisantemo blanco en un jarrocinto de vidrio, tiene también un azucarero y un cenicero naranja. Todo en perfecto equilibrio, los tres objetos forman un grupo acogedor y rompen la rigidez de las lineas formadas por el tablero de la mesa y la pared. En la segunda mesa, la que está más cerca del objetivo de la cámara, reposa una taza de café vacía. Le cuelga a la taza un churrete por el borde y en el platillo descansa una cucharilla usada junto a otra mancha. Acompañan a la taza apurada un vaso de agua terciadito y otro azucarero. No le ha dado al camarero todavía tiempo de retirar el festín literario, escueto, de un cliente solitario. Un cliente que ha ahogado en un socorrido café con leche un rato de añoranza, de desamparo. Porque la tarde o la mañana se le estaba haciendo demasiado larga, porque necesitaba oír la vida palpitar en el ruido de la loza entrando y saliendo del lavaplatos, necesitaba oir las conversaciones de las mesas cercanas. Es fácil imaginar al protagonista de la foto, al que no se ve, es fácil imaginarlo huyendo de las plazas desiertas de su ánimo, yendo y viniendo de sus soledades. Es fácil imaginarlo porque sabemos como saben las tazas de ausencia. Siempre estamos en medio de nuestras multitudes, solitarios, suspendido en una ausencia sorda, constante. Y cuando no estamos solos, la ausencia sea hace más acuciante, como si estuviera a punto de llegar alguien.



