Ana Velasco, historiadora: "La ropa nos cuenta si somos una sociedad democrática, si hay igualdad o diferencias entre hombres y mujeres"

La historiadora Ana Velasco desvela en 'La Tarde' los secretos que esconde nuestro armario y cómo cada prenda narra la historia de la sociedad y sus valores

Pilar García Muñiz y Ana Velasco, historiadora
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La Tarde

Pilar García Muñiz entrevista a la historiadora Ana Velasco

José Manuel Nieto

Publicado el - Actualizado

4 min lectura19:32 min escucha

La historiadora, periodista y colaboradora de COPE, Ana Velasco, ha presentado en 'La Tarde' con Pilar García Muñiz su nuevo libro 'Historiones de la moda'. En él, Velasco defiende que la moda es un 'archivo vivo' y que cada prenda cuenta no solo una historia individual, sino la de toda la sociedad. 'La ropa nos cuenta si somos una sociedad democrática, si hay igualdad o diferencias entre hombres y mujeres, cómo se ve a los niños, qué papel tiene la élite y qué papel tiene la gente corriente', ha explicado la autora.

Según la historiadora, se ha prestado poca atención a la historia de la moda, a pesar de su enorme poder simbólico. Aunque instintivamente se asocia el origen de la ropa a la protección contra el frío o el calor, Velasco apunta a que las primeras prendas 'debieron ser los tatuajes, los pendientes, las perforaciones' y otros adornos. 'La moda más que protección frente a los elementos es sobre todo simbolismo', afirma.

Prendas nacidas en la guerra

Muchas de las prendas que usamos hoy tienen un origen bélico, nacidas por pura necesidad en el campo de batalla. Un ejemplo es la cazadora bomber, diseñada para los pilotos de aviación, que necesitaban libertad de movimientos. Su característico forro naranja tenía una función vital: 'ayudar a localizar a los pilotos en caso de accidente' al darle la vuelta a la chaqueta de color verde militar.

Patriota estadounidense bebiendo cerveza y vistiendo una chaqueta bomber de cuero con calcomanías en la manga.

Alamy Stock Photo

Patriota estadounidense bebiendo cerveza y vistiendo una chaqueta bomber de cuero con calcomanías en la manga.

De manera similar, la gabardina o 'trench coat' nació en las sucias trincheras de la Primera Guerra Mundial. Su tejido, diseñado para repeler el agua, y sus múltiples bolsillos la convirtieron en una prenda 'fundamental' y útil para los oficiales en un entorno marcado por 'el barro, la suciedad, la miseria y la enfermedad', ha detallado Velasco.

Iconos de rebeldía y cultura

La prenda contemporánea más usada del mundo, el pantalón vaquero, tiene un origen europeo y humilde, contrariamente a la creencia popular. Los términos 'denim' (de Nimes, Francia) y 'jeans' (de Génova, Italia) hacen referencia a telas resistentes usadas en puertos para velas y que 'solamente los llevaban los más pobres'. Fue Levi Strauss quien los popularizó en Estados Unidos al añadirles remaches para hacerlos más resistentes para los mineros.

Sin embargo, fue el cine el que convirtió a los vaqueros en un icono cultural, vestidos por estrellas como John Wayne, James Dean o Marlon Brando. Tal fue su poder simbólico que los vaqueros estuvieron perseguidos en la URSS, considerados 'propaganda capitalista'. Surgió un mercado negro y toda una cultura juvenil, los 'Stilnagis', que anhelaba la libertad que esta prenda representaba.

Ninguna modelo se atrevió a posar con el ombligo al aire"

El cuerpo como campo de batalla

Algunas prendas han desatado auténticos terremotos morales. El bikini, cuyo nombre se inspira en el atolón de las pruebas nucleares, causó un escándalo no por ser de dos piezas, sino por enseñar el ombligo. Su creador tuvo que recurrir a una stripper porque 'ninguna modelo se atrevió a posar con el ombligo al aire', ha relatado la experta.

Chicas en bikini saltando al lago

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Chicas en bikini saltando al lago

Algo parecido ocurrió con la minifalda en los años 60. No era solo una falda corta, sino una 'declaración de intenciones' y un símbolo de una juventud que reclamaba poder sobre su propio cuerpo. A diferencia de las 'flappers' de los años 20, las mujeres que adoptaron la minifalda 'ya nunca van a volver a su casa', consolidando un cambio social profundo.

La ropa cuenta cosas de nosotros, habla y expresa nuestra mentalidad"

¿Por qué la ropa femenina ha sido un campo de batalla tan intenso? Velasco lo atribuye a que 'la ropa está vinculada a la moralidad y también al poder'. Como sentenció la historiadora, 'la ropa cuenta cosas de nosotros, habla y expresa nuestra mentalidad, nuestros sueños, nuestras aspiraciones, también nuestras realidades', una idea que explica cómo la indumentaria ha narrado la historia.

La indumentaria también ha sido una herramienta para 'marcar jerarquías' y aparentar. Desde el gabán del Lazarillo de Tormes hasta los 'trajes de aparato' de la corte de los Austrias, vestirse bien ha sido una forma de 'ascender socialmente' y acceder a círculos donde el dinero no abría puertas.

Finalmente, Ana Velasco ha destacado la importancia de las prendas interiores, un aspecto de la moda a menudo olvidado. Expresiones como 'ir en cueros' revelan una complejidad en el vestir que hoy se ha simplificado, con múltiples capas que antes eran la norma. La evolución de estas prendas cuenta mucho sobre la intimidad y la vida cotidiana a lo largo de los siglos.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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