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Ángel Correas: “El cabo Pozo lleva siempre la bandera de España, también cuando le toca jugarse la vida"

Ya puedes escuchar el monólogo de Ángel  del domingo 13 de diciembre de 2019

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:32

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Es como conocer el campeón de liga en la primera jornada, como empezar un banquete de boda por la tarta, como saber los nombres de los ganadores del Óscar antes de que se abra el sobre. Es la filtración jurídica de la sentencia del año. A estas alturas un secreto a voces.

A la espera de que mañana lunes se confirme oficialmente, el Supremo, de forma unánime, condenará por sedición a 9 de los 12 líderes del procés independentista juzgados y por tanto descarta el delito más grave, descarta la rebelión.

Esto implica muchas cosas, la principal es que las penas serán inferiores. La sedición está considerado un delito contra el orden público, mientras que la rebelión se encuadra en el capítulo de delitos contra la Constitución.

La principal diferencia entre uno y otro radica en que la rebelión implica el uso de la violencia para romper el orden constitucional y al parecer, los 7 jueces no han visto suficientes indicios de esa violencia para contemplar la rebelión, por mucho que hubiera de por medio una declaración de independencia que intentaba dinamitar la esencia de la Constitución, la unidad de España.

El criterio de los jueces del Supremo, la sedición, coincide con la postura que ha defendido la Abogacía del Estado desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa. Antes era otra. Frente a este criterio estaba la fiscalía que durante los cuatro meses de juicio ha solicitado la condena por rebelión.

Ahora queda conocer algo importante, esencial. A lo largo de más o menos 500 folios los jueces han de exponer, argumentar, la condena por sedición, por qué descartan rebelión y sobre todo, qué pena imponen a los acusados.

Y aquí radica otra clave. El castigo por sedición es inferior, la condena es más baja, que por la rebelión. De hecho las penas de prisión no superarían los 15 años mientras que si hubiera sido rebelión, podrían llegar hasta los 25.

La sentencia contempla también que el ex vicepresidente Junqueras y cinco ex consejeros del Govern separatista sean condenados además por malversación y para todos los implicados la inhabilitación para ejercer cualquier cargo público. También se ha filtrado que el Supremo no limitará el acceso de los presos al tercer grado como pedía la fiscalía

Hay un aforismo en derecho romano que dice en latin Dura Lex, sed Lex... la ley es dura, pero es ley. Para muchos, esta sentencia del Supremo acaba por adaptar la frase a “blanda lex, sed lex”. Es decir, que la sentencia se queda corta pero habrá que acatarla

No es el caso, evidentemente, del independentismo que solo esperaba una absolución. Los abogados de la defensa anuncian recursos al Constitucional como paso previo para acudir al Tribunal de Estrasburgo. Ha reaparecido el fugado de lujo Puigdemont para pedir una reacción y su palmero, Quim Torra, presidente de la Generalitat para lo mismo.

A pesar de la condena, más de uno dirá que se pueden dar con un canto en los dientes. A la espera de verlo negro sobre blanco, éste es el titular filtrado: condena por sedición y no por rebelión.

Una filtración que se coló por completo en las celebraciones de la Fiesta Nacional.

Poco antes, el 12 de octubre tenía como escenario el tradicional desfile militar y allí el protagonista no tenía nada que ver con la sentencia del procés.

Se llama Luis Fernando Pozo, es cabo primero del ejército y paracaidista. Ayer, se lanzó desde un avión sobre Madrid mientras hacía ondear la bandera de España. Uno de los actos más vistosos del desfile. En el final de ese descenso, una ráfaga de aire le cambia el rumbo, choca contra una farola y queda colgado mientras se retransmitía todo por televisión. Tierra trágame. Minutos después, consciente de todo eso, se cuadró cuando los Reyes fueron a saludarle.

Su entereza militar no evitó que su rostro reflejara el gesto de un hombre herido en su orgullo y lleno de rabia contenida por la decepción consigo mismo. Es verdad que hubo mucho gracioso en las redes sociales, hubo mucha mofa con la farola, pero también ha habido un aluvión de solidaridad y afecto con este militar.

Basta con recordar una cosa. Muy pocos están o estamos capacitados para hacer lo que hace este soldado. Pero más allá, el cabo primero Luis Fernando Pozo lleva siempre la bandera de España, no solo en el desfile, cuando hay cámaras y aplausos de por medio sino también cuando le toca jugarse la vida para cumplir con su deber sin preguntar ni cuándo, ni dónde, ni por qué, a lo mejor para proteger la seguridad de los demás. Así que, sobran motivos para que tenga la cabeza alta, por muchas farolas que pongan en el camino.

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