EN LA 'LINTERNA'

Bustos: “Si un marciano aterrizara en el Congreso no entendería nada”

Jorge Bustos vuelve a 'La Linterna' con el 'Bueno, el feo y el malo' de la semana: Regino Hernández, Andoni Ortuzar y Antonio Baños

Jorge Bustos en los estudios de COPE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 22:17

Este sheriff se encuentra como en el saloon de su casa bajo el intenso fuego cruzado que se ha desatado entre Ciudadanos y el Partido Popular. El silbido de las balas, que tiran a dar, es música para mis oídos. Si un marciano aterrizara en el Congreso y oyera las cosas que se dicen los de Rajoy y los de Rivera no entendería nada. ¿Pero no eran estos los socios de investidura? ¿No fue Ciudadanos el único que voto sí a Rajoy tras el verano de reflexión del año 2016? Hay varias razones que explican por qué Rivera se ha convertido ahora en el líder de la oposición: la competición electoral alentada por los sondeos, la brecha generacional entre pensionistas y jóvenes votantes, pero sobre todo el abandono de ciertas señas identitarias del PP, y en especial el pasteleo con el nacionalismo. Aunque luego hablaremos de eso. Ahora, para glosar al bueno de la semana, me permitirás que me aleje de la política y me acerque al deporte, que también es competición dura.
 

El bueno: Regino Hernández, flamante medallista en los Juegos de Invierno de Corea

Un señor con barba hípster que parece escapado de un concierto clandestino en Malasaña y que ha declarado al diario El Mundo: “Me he roto todos los huesos por esta medalla”. No es una metáfora. Se los ha ido partiendo todos, uno por uno: la muñeca, las rodillas, la clavícula, el húmero y así hasta alzarse con el tercer puesto en la modalidad de snowboard cross, dándole a España una nueva medalla olímpica en la nieve 26 años después de la de Blanca Fernández Ochoa. Ya sé que se nos fatiga mucho con la retórica de los valores educativos del deporte, con los ejemplos de superación y disciplina personal, tanto más meritoria cuanto que sucede en el anonimato propio del deporte minoritario, muy lejos del glamour del fútbol. Pero es que todo eso es verdad. En una época en que tantos valores están en cuestión, el deporte aún ofrece modelos éticos que nadie se atreve a cuestionar. Y cuando con ellos se alcanza la cima, bien está reivindicarlos para todo lo demás, en la enseñanza, en la empresa, en el periodismo, en la política. Si encima el campeón es un tipo de Ceuta criado en Mijas, pues queda un bonito homenaje a la España plural del currante singular.
 

El feo: no es otro que Andoni Ortúzar

Que es un vasco del mismo Bilbao que siempre nos causa la impresión, cuando habla, de hacerlo subido a un tractor. Podríamos definir el estilo poco sutil de Ortúzar como oratoria de frontón. Esta semana declaró que Rivera es un talibán y que Ciudadanos es el principal peligro para España. Hombre, don Andoni, Ciudadanos tiene muchos defectos pero no creo que el más idóneo para dar lecciones de lealtad a España sea el capo de un partido que, no contento con exprimir al Estado durante décadas y arrancarle ahora a Rajoy un cuponazo profundamente insolidario con el resto de comunidades autónomas, acaba de excretar el documento de un Plan Ibarretxe II, que este sheriff se ha leído íntegro. En él se propone un nuevo Estatuto de Guernica que consagra de facto la ruptura entre Euskadi y el resto de España, establece dos soberanías en pie de igualdad, un sistema propio de pensiones, interlocución directa con Europa y no exige plaza fija para el Athletic Club en semifinales de la Champions porque eso todavía no depende de Montoro. Todavía. Y luego se preguntan en el PP que por qué sube tanto Ciudadanos. Con todo el cariño, pero hay que repetirlo: es el nacionalismo, estúpidos.
 

El malo: el político de la CUP, Antonio Baños

Un pijopogre de manual de la Barcelona narcisa que esta semana ha liberado en Twitter un eructo supremacista dirigido contra Sevilla en general. El exquisito antisistema se ha mofado del acento andaluz y de la capacidad intelectual de los andaluces para explicar la crisis catalana. Lo dice un señor que se apellida Baños y no Grífols i Fontanals, escolti tu, pero que tiene metabolizada la xenofobia hacia todo lo que se extienda al otro lado del Ebro. Esta actitud no es una excepción en la CUP, el partido más votado entre las clases altas de Cataluña, que tienen tanto dinero que se pueden permitir jugar a revolucionarios de gintonic con ramita de enebro. Dedican su abundante ocio a odiar a los españoles, sobre todo si son de clase inferior a la suya. Pero al final siempre somos los castellanos y los andaluces y el resto de españoles los que terminamos salvándoles su depilado culo y rescatándoles con el 155 de su enésimo ridículo histórico. Están convencidos de que mean colonia, pero las moscas que acuden a su charca amarilla no engañan a nadie.

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